El amor en tiempos de Covid

¡El amor en tiempos de Covid! Cualquier semejanza con El amor en tiempos del cólera es una mera coincidencia de cuatro palabras y ninguno o poco afán en comparar este breve escrito con tan magna obra. Este nace de la observación, durante poco menos de un año de pandemia y varios episodios de cuarentena absoluta, toques de queda, cuarentenas parciales, restricciones de acceso a espacios públicos al aire libre como parques, ríos y playas, por mencionar algunos, de lo que ocurre a lo interno de las familias. No pretende describir alguna situación en particular; solo referir ciertas analogías.

“El amor nunca muere de muerte natural. Muere porque no sabemos cómo reponer su fuente. Muere de ceguera, errores y traiciones. Muere de enfermedad y heridas. Muere de cansancio, de marchitaciones, de deslustres”

Anaïs Nin

Pareciera que las relaciones de pareja y familiares han sido víctimas del Sars Cov-2, y padecen, también, de algo similar a la Covid-19. Algunas, con factores de riesgos por afecciones anteriores, perecen ante complicaciones múltiples y tratamientos improvisados.

Otras, con afecciones no aparentes y desconocimiento temprano de los síntomas de la infestación, han quedado sin capacidad de reaccionar a tiempo para detener el efecto devastador del virus; desarrollan síntomas más peligrosos y severos, y han recibido tratamientos no validados.

Algunas más, por el encerramiento y los tratamientos inadecuados, también sucumben a la pandemia; sus lazos y entramado apocalíptico han quedado tirados en el mundo del Nunca Jamás. La tristeza ha embargado de tal forma a alguna de las partes que ni dos centavos han ofrecido por sus vidas; circulan rumores y noticias que hablan de suicidios en la soledad de una bañera.

Varias de las que han logrado sobrevivir, después de semanas enteras de hospitalización (encierro, pérdidas de empleo, empobrecimiento, desesperanza, miedo y tristeza), presentan secuelas que, en el mejor de los casos, tomarán un buen tiempo en ser superadas.

Una “nueva normalidad” se vislumbra lejana, e impensable aún la vacuna que proteja a las supervivientes.

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MOT

Esta entrada presenta a MOT: el gato bicolor que llegó a la Casa Roja en medio de la pandemia. Cuando lo descubrimos lo primero que vino a nuestras mentes es que estaba perdido; quién sabía de dónde vendría. Sus dueños deberían estar desesperados buscándolo.

Movimientos Telúricos Organizados: MOT.

El 30 de junio del año que recién terminó nos dimos cuenta que había aparecido un nuevo gato en el patio de casa. Mi hija lo veía hermoso y bien alimentado; un maullador exigiendo mimos. A mí me pareció desgarbado y famélico. Quizá tenía hambre de caricias, cuidados y atenciones.

Mot, estirándose después de una siesta.

Ese mismo día ella lo acarició un poco y, en consecuencia, quedó instalado -de inmediato- en la cocina. Al día siguiente colocó anuncios y envió fotos en los chats comunitarios y de amigos tratando de reintegrarlo a su hogar. Hubo un par de reacciones, intercambios de fotos, para quedar -finalmente- sin dueño que le reclamase.

Mot, en su sitio elegido para pasar la noche. Entre los gatos existe una jerarquía que ellos establecen, reconocen y hacen respetar.

¡Quién sabe por qué razón lo abandonaron sus dueños! Las mascotas también han sufrido durante esta pandemia. Muchos titulares de diarios locales e internacionales abordan el tema. Son numerosos los casos de abandono y maltrato animal en medio de la cuarentena establecida por la pandemia causada por el Sars-Cov-2.

Mot (izquierda) y Óreo (derecha)

Un día entre maullidos de susto o miedo, nos dimos cuenta de su llegada. Estaba encima del techo del área de los tanques de gas. Al hablarle, se movió y se quedó sobre la nevera que estaba afuera.

Le acercaba la mano y la olía. Pero sus maullidos eran lastimeros. A saber cuánto tiempo había estado deambulando hasta llegar a la Casa Roja. Entraba a la cocina cuando estaba abierta y se sentaba tranquilo. Sol, el gato amarillo con blanco, también entraba y se quedaba a cierta distancia, como celoso o desconfiando de ese nuevo gato que se acomodó con tanta facilidad.

Mot se ha dejado agarrar desde el primer día que decidió podía confiar en nosotros. En cierta ocasión, al agarrarlo se quejó. Después de unos días con ese quejido, lo llevé al veterinario. Le hicieron una placa donde se observaba una inflamación en su omóplato izquierdo, seguramente producto de algún golpe directo recibido (¿una patada?)

Así que desde ese día, Mot pasó a dormir dentro de la casa para recibir sus masajes y medicación.

Pero sí, sabe cómo exigir sus salidas al exterior. Aunque se siente cómodo en la cocina aún estando cerrada y solo él en ella.

Marilyn M. Ho Diéguez, comunicación personal (2-01-2021)

Mot es un gato de casa, sin dudas. Pareciera haber habitado alguna casa de nuestra barriada. Conoce su distribución, las entradas y salidas principales. El área de la cocina y los dominios del patio, no le son extraños. Mas bien se siente y mueve cómodamente entre ellos.

Mot, detrás de la puerta que da al pasillo, cada mañana, en cuanto siente movimientos del “otro lado”.

En las mañanas bate y rasca la puerta del pasillo, queriendo que se le abra la de la cocina para salir al patio. Sus rasgueos a la puerta y su insistencia por salir empiezan en cuanto percibe movimientos, así sea mi tos o conversaciones tenues, del otro lado del pasillo, dentro de las habitaciones.

Se aposta a maullar y “rasguea” la puerta cual cuerdas de guitarra para que se le permita salir al patio, por y desde la puerta de la cocina.

Él pareciera saber, desde que amanece, lo que quiere y necesita hacer cada mañana -que no implican sus necesidades vitales, sí sus garbeos-, y durante todo el día. Aunque yo piense y opine lo contrario.

Mot (en el suelo) y Óreo (sobre la mesa).

Desesperado quiere salir al patio por la puerta de la cocina y con tranquilidad entra por la puerta de la sala, poco después. Todo el día se la pasa queriendo salir cuando está adentro, y volviendo a entrar -al poco- una vez que está afuera.

Es un gato que, conociendo la soledad y el abandono, agradece la compañía. Percibo su felicidad cuando yo también estoy en el patio. Sin duda, cuando otros de la familia también están y él puede estar con ellos en sus recorridos. No se nos separa; parece un gato guardián.

Mot decide acercarse a la cámara siendo observado atentamente por Óreo que parece pensar: “¿te asalto o espero un poco más?”
Mot, por la posición de su cola nos dice que pretende o está esperando algo, quizá de nuestro acercamiento.

Es difícil establecer una edad aproximada para Mot. Por momentos pareciera ser un gato joven, pero su carácter es más sobrio y mesurado, lo que desconcierta y lo ubica en una edad de gato adulto.

Óreo es una gran trepadora de árboles.

Mot se mantiene curioso, a la vez cauteloso. Husmea por doquier, en cualquiera de las habitaciones de la casa que le son accesibles. Es imposible decir que sea un gato sedentario aunque el juego no sea su comportamiento más destacado. Óreo, otra gatita bicolor, que este año cumplirá dos años, logra sacudirlo de su sobriedad y ponerlo a jugar con ella. Lo pone a saltar y correr; no es tan mayor aún para jugar acostado.

Óreo. Sus incursiones son de corta duración. ¿Qué busca al trepar? ¡Quién sabe lo que habrá observado que la estimula a subir!

Óreo es la más joven de los gatos que nos acompañan en el presente, por ello es mucho más juguetona y traviesa, como otrora lo fue Zoe, la gatita atigrada que se creía ñeque y que puso a Pot a jugar. Parecieran tener acordado un horario de “retozos y juegos”. Es su mejor amiga e intuye que para los gatos adultos el juego es muy importante; estimula su mente y su estado físico.

Mot en una de las cajas preferidas por todos, y para la cual se turnan.

Mot camina con elegancia y lentitud. Es cauteloso; evita la pelea cuerpo a cuerpo con otros gatos que habitan en el patio y la Casa Roja. Antes de salir por la cocina, mira a ambos lados y verifica que el camino le está despejado. Él pareciera estar de vuelta cuando aquellos van.

Les gusta jugar a pelear, mordisquearse, dar saltos de caza (se ocultan, avanzan agazapados y saltan una sobre el otro como si fueran presas a ser capturadas). También tienen su tiempo para acicalarse mutuamente y mantenerse acurrucados en las sillas o dentro de cajetas, que vienen a ser sus “estancias” favoritas.

Óreo y Mot, midiéndose, antes de lanzarse a un juego de manotazos.

Recientemente nos sorprendió haciendo escaladas y caminando sobre el filo del muro de más de dos metros de altura que construyeron unas cucarachas en el área del estacionamiento. Usó un árbol para escalar hasta aquel.

Mot nos recuerda a Ónix, nuestro gato romántico que murió hace unos años. Es un gato de pelaje blanco con negro, como Ónix, que posee unos ojazos y una mirada que derriten al corazón más duro.

Los ojazos de Mot. Ayudándome con la bolsa recién desocupada de tierra para la siembra.

También le gusta oler y husmear entre las flores, y “se purga” con la hierba de limón. Mot, similar a Ónix, es un gato tierno, contemplativo y mimoso. Volviendo a pensarlo, Mot es un gato de espíritu bohemio, libre, sin ataduras, amante de la dolce vita. Si pudiera vestirlo le pondría una boina de medio lado -así como las de un pintor-, corbatita de lazo, pantalón de pliegues con leontina, y colocaría, como toque extra, una pipa en pose de mordisquear.

Como a muchos, nos intriga el por qué si “los gatos son carnívoros, les gusta morder las hojas de las plantas”. ¿Carnívoros? ¿Lo son realmente en la actualidad? Comen “bolitas” con sabores de distintos tipos de carne y también les encanta el atún, ¿pero carnívoros?

Mordisqueando la hierba de limón.

Volvamos a las hierbas. La respuesta más frecuente es que buscan purgarse. La naturaleza es tan sabia y ellos tan inteligentes que logran identificar por conocimientos ancestrales -codificados en sus genes- la existencia de plantas que les permiten provocarse el vómito. A través del vómito inducido eliminan bolas de pelo que se acumulan en sus estómagos después que se acicalan. También, eliminan los restos de alimentos ingeridos que no logran digerir con facilidad.

Un poco más estaría mejor.

Al verlo comer la hierba de limón sentí curiosidad por las propiedades de esta planta que en mi niñez era habitual en los desayunos en casa de la abuela, en forma de infusión de sabor exquisito. Wikipedia nos dice que la hierba de limón pertenece al género Cymbopogon, plantas de la familia Poaceae, con unas 55 especies originarias de las regiones cálidas y tropicales de Asia (https://es.wikipedia.org/wiki/Cymbopogon). Es un tipo de pasto perenne, al que le gusta el sol directo y temperaturas suaves, aunque la nuestra ha logrado sobrevivir en la semisombra.

En Panamá la conocemos como hierba de limón, mientras que en el resto de Centroamérica y México se le llama zacate. Muchas son las propiedades medicinales que se le reconocen a esta hierba, desde el siglo XVI.

No importa cuán alta esté, esa hoja es la que quiere. Ya probó las bajitas; ahora, a por las altas.

Varios estudios y sociedades, en el siglo XX, han contribuido a reconocer sus propiedades y recomendarla para diferentes dolencias. La Sociedad Farmacéutica de México reiteró su uso como antiespasmódico y eupéptico. ¿Cómo, de tantas plantas que hay en nuestro patio y jardín, Mot eligió esta?

Ya he mencionado que Mot, en ocasiones, nos parece un gato muy joven; otras, no tanto, más por su carácter que por su apariencia. Estaba castrado cuando llegó; famélico y conocedor de vivir con humanos. Fue muy fácil adecuarse a una nueva familia. Un gato mayor, ¿podría hacerlo con tanta facilidad? Por eso mi hipótesis de que fue abandonado por y durante la pandemia; personas que tal vez hubieron de abandonar el barrio.

La pandemia ha afectado a los humanos, y en consecuencia, también a sus mascotas. ¿Quién le escogió para él nuestra compañía o cómo llegó a la Casa Roja? Será una incógnita -con y por mucho- sin despejar. En poco más de seis meses que lleva con nosotros no se ha alejado ni ha intentado, al parecer, regresar al sitio de dónde vino. ¡Quién sabe cuánto tiempo estuvo buscando refugio!

MOT (Movimientos Orgánicos Telúricos), un día más, ha logrado sacarme de la habitación para que le abra la puerta de la cocina. Ya está en el patio. En breve, seguramente, ha de volver a entrar buscando su porción de comida. El desayuno gatuno se está haciendo esperar, nos ha de recordar.

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Mi carta a los Reyes 2021

Faltaban cuatro días para finalizar el 2020, entre expectativas esperanzadoras y el más profundo de los miedos, cuando empecé a revisar mis apuntes para la carta a los Reyes 2021. Hace cinco días me atrapó el tema del miedo y quedé escribiendo una entrada para mi blog (https://mapibudi.wordpress.com/2020/12/27/miedo-pandemico-o-risas-de-amor/). Procedo a eliminar lo que sobre la pandemia había incluido en lo que era un extenso preámbulo de mi carta a los Reyes 2021.

Hoy ya es 1 de enero del 2021. Me cuesta avanzar del primer párrafo; la premura me limita. ¡Solo faltan cuatro días!

Retomo. Mis amados Reyes, por novena vez, de manera ininterrumpida, os escribo, y me plagio a mí misma en lo que a continuación escribo, en lugar de pensar en una nueva manera de decir: “No me creáis nada, siempre dudéis de aquello que os digo”, mas habéis de saber que os digo lo que siento y lo que pienso, convencida que vosotros sois yo misma. Es así como sois mis voces, esas que pululan en mi interior creando un debate interno capaz de los mayores logros y, al mismo tiempo, los más grandes estancamientos. Sin embargo, la experiencia me ha demostrado que al poner negro sobre blanco organizo y ordeno mis ideas, visibilizo mis sentires, pensares y quereres con la certeza que ello me permitirá establecer metas objetivas y profundas llevándome a dónde realmente deseo llegar. Sí, me plagio a mi misma en lo anterior y en muchas otras partes de esta carta. Los anhelos se mantienen; los propósitos se fortalecen; los proyectos tienen continuidad; a los avances, se les da seguimiento.

Pero insisto: no me creáis nada; escribo para mí sobre mis propósitos, invocándoles, para el año que recién ha iniciado. Me reafirmo en la representación de que el Universo escucha mis deseos y los transforma en realidad. Tomo conciencia que poseo la capacidad de sentirlos, pensarlos, escribirlos o hablarlos y, de forma creativa, concretarlos mediante la instauración de metas inteligentes, realistas, y aceptando que haré mi mejor esfuerzo y pondré mi mejor empeño con un único propósito: ser feliz y compartir esa felicidad. Felicidad en lograr ser cada día mi mejor versión; felicidad en el aprendizaje; felicidad en la ausencia o el manejo oportuno del sufrimiento. “El dolor es inevitable; el sufrimiento, opcional”. Acepto, anticipadamente, que aquello que alcance será lo mejor que, con mis recursos, habilidades, destrezas, comprensión, pueda obtener, trabajando con ahínco, constancia, perseverancia, reconocimiento de mis limitaciones y potencialidades, humildad y amor.

Como cada día, y de manera especial, al finalizar el año 2020 -que como todo año bisiesto vino cargado de retos y eventos potencialmente catastróficos- he recordado con amor y nostalgia a todos los que están lejos, deseando verlos pronto, abrazarlos, hablarles de cerca y, en algún momento próximo, volver a verlos y compartir con ellos: mi familia extendida, mis amigos y colegas. También, un momento especial en nuestras reflexiones lo tienen los que partieron por delante: mis padres, mi abuela Magdalena, mis abuelos Francisco y Joaquina; mamá Rosina (Ita) Burgos; otros familiares y varios amigos.

Ha llegado el 2021, imparable, como cada año anterior; más esperado que cualquier otro anterior para los que vivimos en este siglo. El tiempo no se detiene y las esperanzas se conjugan con los sueños para hacernos imaginar un mejor mañana. He recibido muchos mensajes alusivos a las festividades de fin de año, como antes, como siempre, con variopintos contenidos. Me quedo con uno como referente al año que termina: “Que en el 2021 volvamos a abrazarnos”.

Mas también, repito uno del 2020 que sigue siendo aún más válido en cuanto a su contenido. “Cuenta una leyenda que, a veces, la vida se encarga de romper los planes porque es el modo de que salgan bien”. Ahora, quiero brindar con otro de los mensajes recibidos: “Por lo que ayer dolió y hoy superé [o estoy superando]. Por los que supieron dejar una huella en mi vida y no una cicatriz [también por los que dejaron cicatrices y aquellos que me ayudaron a abrirlas para sanarlas correctamente]. Por los viejos tiempos y sus grandes momentos. Por lo que se fue, y por lo que está y por lo que vendrá. Por los que partieron, pero están en mi corazón. Por las bendiciones recibidas y las lecciones aprendidas”. ¡Hoy brindo!

En el 2020, la última luna llena fue el 29 de diciembre; la primera del invierno en el hemisferio norte, la luna de hielo. En el 2021, la primera luna llena será el 28 de enero; segunda luna nueva después del Solsticio de Invierno (21 de diciembre 2020). En consecuencia, en China se celebrará el inicio del año. El Año Nuevo Chino, también llamado Festival de la Primavera, es el más importante de China, con una celebración que dura siete días (del 11 hasta el 17 de febrero). Es enigmática la duración de siete días; el número siete es mágico. Cuando cumplía siete años nació uno de mis hermanos; fue mi regalo de cumpleaños. El dígito siete, desde la antigüedad, recluyó un halo misterioso. Según referencias consultadas, “para Pitágoras era el número perfecto, Alighieri lo usaba en sus obras y la Biblia lo menciona con frecuencia. ¿Qué secreto oculta? De las siete maravillas a los siete pecados capitales, las claves de una cifra que tiene poder en sí misma.” ¿Por qué las festividades de Año Nuevo Chino comprenden siete días? ¿Por qué entre Navidad y el inicio del año de nuestro calendario Gregoriano hay siete días? ¿Será porque entre cada fase lunar hay poco más de siete días? ¿Tendrá la duración de las fases lunares algo que ver con la magia de este número? Cada una de las cuatro fases principales de la luna dura aproximadamente 7,4 días.

Según el horóscopo chino el año pasado inició un nuevo ciclo astral con la Rata de Metal. Percibo que el usar a la rata como animal para personificar a políticos de baja calaña, peores instintos y corruptos sin medida ni control nos pasó factura. Ojo con lo que pensamos, decimos y usamos.

El segundo animal en el ciclo astral chino es el buey. A partir del 12 de febrero de 2021 y hasta el 31 de enero de 2022 regirá el buey de oro. Dicen, quienes se ocupan de hacer predicciones, que este animal representa el orden, la disciplina, el esfuerzo, el trabajo y los cambios sistemáticos que seguirá atravesando el planeta. “Viene un tiempo que vamos a regresar a la naturaleza, a la familia, a las pequeñas cosas de la vida y también regresaremos a una austeridad” (https://elcomercio.pe/respuestas/horoscopo-chino-2021-predicciones-ano-nuevo-buey-de-metal-bufalo-salud-dinero-amor-nnda-nnlt-noticia/). Mi signo, “Cabra o Cordero”, en el calendario chino, es contrario al Búfalo, pero igual se predicen muchas oportunidades; cierre de ciclos, al tiempo que se abrirán otras puertas y se verán nuevos lugares. Se pinta como un año creativo y estético. Muy bien para mí.

Queridos Reyes Magos: ¡sois mágicos, estáis en mí, sois yo! Me agradezco por lo vivido, descubierto y aprendido; que dirijo el repensarme en mí. He dado, cada día, pasos importantes en la aceptación de todas mis facetas, mi ego y mi sombra -a la que conozco y comprendo mejor cada día, dándole la libertad que merece para ser y existir. Me reconozco como una incesante aprendiz con un apetito insaciable en búsqueda de conocimientos y experiencias que le permitan validar su filosofía de vida, para continuar esta experiencia llamada vida.

Reconozco en mí la existencia de un espíritu incansable, valiente e indomable que mora dentro de una valija de huesos y músculos, arterias y venas, órganos y tejidos, masa y energía, bajo la forma de figura humana femenina que lleva mi nombre. Un espíritu agradecido por la oportunidad de un día más, de un año más, de un lapso adicional con innumerables oportunidades para reencontrarse y remontarse a sí misma, y ser feliz.

Agradezco, como en ocasiones anteriores, e invoco la paz, la prosperidad, el bienestar y al amor para el año que inicia. Reitero, enmarco mi carta a vosotros con el convencimiento que estáis dentro de mí y que sois, en uno, yo misma. Coincido y acepto que no es el 2021 el que debe ser diferente ni mejor: soy yo, está en mí.

Retomo, entonces, las preguntas que me permitieron definir en años anteriores ¿qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Cómo he de vivir? ¿Qué es negociable y qué no lo es?

Un proyecto de vida

Ya os he contado en ocasiones anteriores que soy un espíritu de “ideas fijas” y que suelo tener metas que pueden tomar su tiempo, quizá mucho tiempo, pero persevero y las alcanzo; para emprender otras nuevas. Una de esas ideas, es la remodelación de la 1980, que incluye un segundo piso como vivienda para mi hija, a su coste, y que debe concretarse en este 2021. Cuando ya no esté, que espero aún falte mucho para ello, cada uno de mis hijos podrá disponer de casa propia en una misma locación, o lo que quieran hacer con ella; es parte del patrimonio familiar al cual con amor contribuimos. El proyecto ha avanzado -con todo y pandemia- y confío que se concrete y concluya en el 2021.

Quiero, una vez más

Disfrutar de los viajes planificados y los que vayan saliendo; un poco de entropía “controlable” pero desbordante. Os repito: no me creáis, es mi deseo, nada escrito en piedra, pero sí aquí y en este momento. Estados Unidos: Victor en Colorado, Indianápolis, algún crucero de Disney, Miami, Las Vegas, New York; España: Carballal, A Rúa, Freixido, Madrid, Alpedrete de la Sierra, Cerdanyola del Vallès, algún lugar nevado; Marruecos; Rumanía: Bucarest, Sinaia, Slanic Moldova, Brasov; Argentina: donde Daniel Hugo, en Rosario, a Bariloche y la Tierra de Fuego; China, Japón y Oriente; África: el Kilimanjaro, las cataratas Victoria; Australia; la vuelta alrededor del mundo en varios meses. ¡Tantos sitios por visitar, tantos lugares por conocer, tantas experiencias por vivir, tantos momentos por compartir! No me creáis, son tres al año, quizá pueda lograr algunos más. En el 2020, fueron Lima y Cuzco (con todos sus principales atractivos), en Perú, y Miami (Estados Unidos). No alcance la meta, pero valieron por mil, por la compañía, por los reencuentros, por el amor.

Para cuando las condiciones nos lo permitan, anoto la idea de concretar una reunión de los Diéguez de Panamá. ¿Por qué no? También otra, la segunda, de los descendientes de Magdalena Pinto; ir a Monte Grande. La familia crece y es necesario que se conozca y reconozca. Repetir los encuentros con mis compañeros de secundaria y de los que estudiamos en Rumanía. Recuperar las actividades extracurriculares de UCA. La reunión familiar de fin de año en la Casa Rosa o en Mi Isla.

Mi hija ha hecho una propuesta para este 2021 en los grupos familiares. La ha llamado: el tarro de gratitud/agradecimiento. Consiste en tomar un tarro o frasco, decorarlo o identificarlo al gusto. “En él irás a depositar todos los días un papelito donde escribirás algo bueno que te haya pasado en ese día, y el 31 de diciembre de 2021 lo abriremos para leer todo lo maravilloso que este año, nos enseñó. ¿Aceptas el reto?” Acojo su propuesta con gratitud e ilusión. Comenzaré desde hoy, aunque no tenga decorado mi frasco. En esa fecha o el 25 de diciembre, en Llanos de Curundú o Mi Isla (San Carlos), abriremos los tarros y compartiremos nuestras alegrías. He extendido la invitación a mis amigos y compañeros de promoción de Secundaria. ¡Lo lograremos!

Reitero -un año más- mi propósito –aún en desarrollo– de emprender nuevas tareas que me lleven a alcanzar otras metas. Quiero “crear” belleza, a través de diseños, juegos, innovaciones. Quiero desplegar la cartera de cursos en agua y electrónica, con ICHSA y BLSA; seguir en el desarrollo del plan de acción de BLSA, entre otras ideas que pululan por mi mente. Quiero seguir soñando y trabajando para la concreción del proyecto sobre el centro de día para adultos mayores y área recreativa en zonas factibles.

Me reafirmo, como cada año, en mi deseo de seguir escribiendo; mantener los blogs con entradas continuas, de forma permanente. Retomar disciplinadamente la escritura matutina de, al menos, tres páginas que inicié el 3 de noviembre 2016. Proseguir con la edición y publicación del último de los elementos de la saga de Historias negras de una pesadilla en gris; la historia de búsqueda de mis raíces en los pueblos de mis abuelos en Galicia; las historias de mis pueblos. Quiero reunir los escritos autobiográficos, darles forma a esas historias. ¡¡¡Quiero hacerlo y estoy más cerca de ello!!!

Mis proyectos de escritura más inmediatos:

1. Historia de mis ancestros (la búsqueda de mis raíces españolas). He andado por cada sitio de los cuales tenía información que mis abuelos habían estado hasta dar con sus pueblos en Galicia y tener, a este día, ubicados a familiares. Es una historia hermosa e increíble. Está avanzada, pero requiere la puntualización de su estructura. Con un familiar en España (más él que yo) hemos podido llegar a nuestros tatara-tatarabuelos y un poco más atrás. Quiero abordar el tema de las condiciones de vida de Galicia a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, su vida en aquellos tiempos y su migración.

2. Antología culinaria, está avanzada también. Como regalo de bodas para mi hijo ya publiqué el libro Mis recetas para Natalie (2010) y su reimpresión (2018). Comprende recetas familiares y de amigos que empecé a anotar desde que él me lo pidió cuando tenía 6 años (“para que cuando sea mayor mi esposa me trate”). Ahora, esta segunda obra con temas de cocina trata de nuevas recetas, pero asociadas a la historia de amistad y amor que me une a quiénes me han invitado a su mesa. Sus historias sucintas de vida ligadas a la mía. Soy convencida que el fuego, por su capacidad de reunirnos para protegernos, pero sobretodo para preparar y degustar los alimentos, es el responsable de la socialización de nuestra especie y los saltos cualitativos en su evolución. De allí el “tributo” a las comidas y a quiénes se placen preparándolas, ofreciéndolas, y a quienes amo.

3. La tercera obra de la saga “Historias negras de una pesadilla en gris” (aún sin nombre decidido), continuidad de “Sexo tercerizado” y “Los silencios del espejo” que publiqué en el 2019 y 2020, respectivamente. Es una historia triangular, de lazos de amor desgarrados por infidelidades. Está muy avanzada también, casi lista; la desmadejé en un momento dado complicándola en su versión final.

4. Historias o compilaciones de relatos de nuestros pueblos. Historias sueltas, con inicio y casi final, que se remontan a muchos años atrás, propias y de amigos que las han compartido conmigo a sabiendas que las compilaré, editaré, reinventaré y publicaré. Los escritores nos apropiamos, aún sin permiso, de aquello que nos es contado, leí en algún lugar.

He de tomar en propiedad lo que dice el horóscopo chino para la Cabra en este año del Buey, “se pinta como un año creativo y estético”. A lo anterior he de sumarle las palabras recientes de mi amiga Dalis que siguen haciendo eco en mi ánimo: “Eres una escritora muy especial. Pareciera que te salen las palabras con la fluidez del agua bajando en el río: plácidas, tranquilas y a veces turbulentas”, y tendré el cóctel perfecto. Este año será el ideal para finalizar varias de estas obras. Seguir pintando mándalas e incursionar en otras técnicas de pintura. ¿Por qué no?

Quiero, cada mañana, celebrar el nuevo amanecer, y al finalizar el día, cada atardecer; el sol en sus salidas y ocasos; la lluvia cuando cae, los truenos y relámpagos que estremecen la tierra, que embellecen la atmósfera y nutren los suelos. El cielo, las estrellas, la luna en sus diferentes fases, el movimiento de las olas y las corrientes del mar, y el fluir de los ríos; disfrutar la compañía de mis hijos -sus parejas-, y mis nietos; mis amores, mi familia extendida; los amigos, mis compañeros; las clases y mis estudiantes quienes son, a la vez, mis maestros.

Quiero dejar de luchar contra mí misma, renunciando a la necesidad de la aprobación externa. Quiero ser mi propia y única crítica a sabiendas de lo que soy, sin importar lo que los demás piensen o digan que parezco o debo ser. Quiero lograr mi libertad interior preservando mi ser, mi conciencia, mi espacio íntimo. Quiero fortalecer todo aquello que me hace sentir humana y vulnerable; exquisitamente humana. Amar y defender a los gatos que viven en nuestro patio, a la naturaleza que nos rodea; recordar a Ónix como el mayor de los amores y agradecer. Quiero respetar la vida, dignificando la mía.

¿Qué necesito?

Continuar en la sanación de mis relaciones de manera tal que fortalezca mi vivir en caminos de respeto, trato digno, lealtad, confianza, amor, felicidad. Disfrutar de cada idea, momento, acción, tarea, esfuerzo y logro alcanzado. De cada inhalación, de cada exhalación; de cada bocanada de aire fresco que entra a mis pulmones, de todo el que sale. Recrearme en cada gota de lluvia, en cada atardecer que selle mi jornada, y en todo amanecer que irradie mi despertar. En cada aleteo de algún ave, del revoloteo de las mariposas, de los ojos atentos de los gatos al mirar, del suspiro del viento cuando acaricia mi piel. Hacer todo lo anterior sin dudas, sin incertidumbres, sin sobresaltos. O, llevándolos al mínimo, manteniendo la flexibilidad, como la espiga que se yergue después que es arremetida por el viento.

Dar vuelta a la página y empezar de cero. Vivir plenamente el presente, disfrutar cada momento vivido; aún los entrópicos. Soltar la carga de emociones tóxicas; la penosa tarea de emitir juicios. Evitar que los juicios de los demás me afecten. Reconocer e internalizar que todo es neutro y que son mis creencias e interpretaciones las que enjuician, liberan o condenan.

Mantener el hogar acogedor; que atrape, retenga, convoque. La “Casa Roja”. Delegar la limpieza de la parte posterior del patio; recolocar la cerca de protección; recuperar el canal de drenaje como un elemento paisajístico de valor; ajardinarlo. Fortalecer la habilitación del espacio físico como área de trabajo alternativo, espacio de ocio productivo, alegre, divertido.

Repito: no me creáis, pero es un deseo verdadero. Realizar ejercicios físicos y deporte, fortalecer los esquemas de una alimentación ordenada y saludable, y amar. Amarme y amar todo lo que me rodea y hago; hacer las cosas con amor. Seguir siendo agradecida con la vida que he elegido vivir.

Dedicar un mínimo de diez minutos al silencio interno, sintiendo mi corazón, mis sentimientos y mis pensamientos. Abrazar la soledad sin sentirme vacía en ella, entendiendo que al estar conmigo misma nunca estaré desierta.

Aprender “a SER FELIZ a pesar de los problemas, de los desafíos, de las incomprensiones y de los demás. Porque la felicidad es un estado de ánimo, una forma de caminar por la vida y esa [quiero] que sea mi elección. Por tanto, declaro que no espero nada, no le tengo miedo a nada, soy libre para ser feliz.”

¿Cómo he de vivir?

Me preguntó si debiese fundar mi YO, S.A., o si ya existe. Más allá de mi voluntad para fundarlo por la necesidad de rescatar y mantener mi propio ser.

Sin arrepentimientos; “si volviera a nacer haría lo mismo, con algunas correcciones específicas.” He de vivir con el mismo valor y coraje para envejecer sin asustarme, más bien con alegría porque cada día es una nueva oportunidad para innovar y hacer cosas, y cada amanecer, para concretar lo pendiente. Siempre he defendido la tesis que la edad es un número, y vivo en consecuencia con esa convicción; sin asustarme con “las arrugas de la edad”. He de seguir abrazando la idea del envejecimiento con dignidad. Seguir mirando cada arruga como una medalla al mérito por cada año vivido. “Nunca me he hecho una cirugía de rostro para verme más joven, ni de senos para agrandar las tetas, ni de trasero para agrandar las nalgas, ni soñé con tener la figura torneada de una actriz famosa.” La realidad nos muestra la riqueza y profundidad del ayer frente a lo frágil del mañana. Entiendo que no se envejece por cumplir años, “sino que se deja de vivir cuando se abandonan los ideales, los sueños y las esperanzas.” Cuando nos invade el cuestionamiento del para qué o el por qué vivir.

Tengo cicatrices en mi cuerpo, “las que me ha dado la vida: las que me hice de pequeña (…)” cuando trepé el árbol de naranja tratando de alcanzar las naranjas que estaban en lo alto del árbol teniendo otras a niveles más bajos, al alcance de mi mano. Aquellas que me hice cuando huía del azote que usaba mi abuela, saltando cercas por alguna travesura o malacrianza cometida; al pisar alambre púa o enterrarme algún clavo en el patio jugando con mis hermanos y primos durante nuestras vacaciones en casa de mi abuela. Tengo también, una en la muñeca de mi mano derecha que me hice con una lata de tuna al tratar de abrirla con un cuchillo, y las de los nacimientos de mis hijos.

Fortalezco la idea de vivir conociendo a profundidad mi cuerpo, escuchando su sabiduría. Procurar entender sus señales que hablan de comodidad o incomodidad para actuar en consecuencia, atendiéndolo. Aceptar que la enfermedad es un síntoma no un mal en sí. Un mecanismo a través del cual nuestro cerebro nos alerta que algo está mal en nuestro diario vivir.

Agradezco los avances en ese mi aprendizaje frente al espejo, que empieza a dar sus frutos. Se debilitan, paulatinamente, aquellos programas instalados desde tierna edad que hablaban de una fealdad física, constatada años más tarde que no era tal. Sus improntas ya no parecen insalvables. Aunque, al final, agradezco lo vivido bajo ese foco porque, en última instancia, estimuló mi cerebro y mi conciencia hacia aspectos más poderosos que la belleza física y su culto.

Quiero seguir trabajando en el conocimiento de mí misma, en mi aceptación como soy y, sobre todo, en amarme. “Tengo los años que me permiten mirar la vida con una perspectiva diferente, con calma y serenidad, sin perder el interés de seguir creciendo espiritualmente”. Sin embargo, intelectual y éticamente aún hay lastre en mi interior que no trata sobre mi flotabilidad, sino de mi incapacidad o limitaciones para el despegue. Reconozco, como lo hizo mi amiga Mariblanca antes que yo, “que en este momento soy lo más vieja que puedo ser y lo más joven que nunca (jamás) volveré a ser.” O como me dijo, en alguna oportunidad, un querido amigo: un fino lienzo cuya edad lo hace aún más valioso y delicado; elementos a tener presente para quien se atreva a trazar pinceladas en él.

Acepto que soy una mujer privilegiada y, por tanto, estoy dispuesta a seguir viviendo intensamente los años que vendrán. Sé que tengo la fuerza, la paciencia y la pasión para alcanzar, si no las estrellas, cualquier meta terrenal que me proponga.

Mis mejores maestros, en adición a mis hijos y ahora mis nietos, son mis estudiantes, de cualquier carrera y de todos los años; desde los que inician un primer año hasta los que están en su primera, segunda y hasta quinta maestría. A pesar de la edad, que he considerado siempre –aun cuando no había llegado a las tres décadas– un simple número, sigo teniendo estudiantes –de ambos sexos– un tanto mayores que yo; aún en grupos de estudiantes más jóvenes que todos los anteriores (Millennial Generation). Es una combinación explosiva y al mismo tiempo relajante, de crecimiento constante. Energizan, me sometían a pruebas cada vez que entraba a un salón de clases. ¿Cómo ajustar lo que sé y quiero transmitir a lo que ellos saben y quieren aprender? ¿Cómo logramos sintonizar nuestras señales sobre unas mismas pistas y canales de transmisión-recepción? ¿Cómo lograr que reaccionen, que descubran, acepten y defiendan sus derechos, reconozcan el valor del tiempo y su inversión al estar dentro de un salón de clases; su costo de oportunidad? ¿Cómo ser y mantenerse libre gracias a la educación? La educación y el escepticismo como leales compañeras en su viaje y tránsito por la vida.

El proceso de enseñanza-aprendizaje a través de medios y técnicas virtuales ha representado un reto y ofrecido nuevas oportunidades. Cierto que los tiempos de dedicación directa no se ajustan a los establecidos formalmente en una organización docente. Van mucho más allá, pero vamos aprendiendo, vamos ajustando. Cuán real es la expresión de Darwin: no solo sobreviviremos a las condiciones actuales, sino que también disfrutaremos la nueva forma de desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje e interactuar con nuestros estudiantes, por nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios más que por nuestra inteligencia y fuerza.

En esta pandemia nos hemos redescubierto. No solo tenemos, como sistema biológico, la propiedad del equilibrio dinámico si no que también somos resilientes. Claro está: hasta la aplicación de cierto nivel de fuerza, carga o presión. Y podemos “rompernos” (caer), pero también poseemos otro límite que supera al de resiliencia que es el de “tenacidad”. A partir de allí se aplica el de equilibrio dinámico: nos recuperaremos, pero nos moveremos hacia otro estado que tendrá otras características. Habrá cambios, y responderemos adecuadamente a ellos; nos adaptaremos y evolucionaremos.

Mis compañeros de Calidad de Agua son otros excelentes maestros. Logran mantener activo y alerta mi cerebro para los temas más variopintos que se nos puedan ocurrir. La vida es nuestro objeto y sujeto de intercambios informales, inolvidables y presentes. El amor, el respeto, la solidaridad, la tolerancia y la empatía son nuestras monedas de cambio. Fortaleceremos nuestra capacidad de celebrar, de reír, de compartir, aún en la distancia. Procuraremos el movimiento de mayor cantidad de sustancias de la felicidad en el interior de nuestros organismos, al tiempo de reducir la producción de aquellas generadas bajo la influencia del miedo, la tristeza y el estrés.

¿Qué es negociable y qué no lo es?

Negociables: espacios; destinos, frecuencias y períodos de viajes; emprendimientos en cuanto a tiempo y espacio.

No son negociables: deslealtades, engaños, invasión y anulación del ser, creación de dudas sobre lo que nuestros sentidos evidencian ante hechos objetivos.

Epílogo

Con mi nieto mayor, hace tres años, hicimos su carta de Reyes; tenía él cuatro años. Al finalizar de escribir lo que él iba “pidiendo”, hizo una observación: su “mamá tiene en casa unos reyes magos de madera, pero no hablan”. Es cierto, le respondí. Los reyes magos se presentan en muchas formas. Los que hablan están en el Universo, desde donde nos escuchan. Son polvo de estrellas y están dentro de nosotros; con ellos hablamos. ¡He allí su magia!

Panamá, a 1 de enero de 2021.

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Miedo pandémico o risas de amor

Faltan cuatro días para que finalice el 2020 entre expectativas esperanzadoras y emociones exacerbadas de miedo, tristeza y culpabilidad. Somos víctimas del esfuerzo inhumano de manipulación y control de la población, por parte de quienes nos gobiernan, sobre la base del miedo y la culpa; del miedo y la tristeza; del miedo y la frustración; del miedo y la incertidumbre. El miedo que padecemos no surge para protegernos, estamos siendo controlados por él. Una sobredosis de alarmismo y fatalismo nos ha sido suministrada sin medida ni control, ni fase de experimentación. La desesperanza se apodera de las mentes y dirige las almas hacia el despeñadero de la impotencia. La incertidumbre nos aniquila. ¿Quién se beneficia con esta mezcla de alarmismo y fatalismo?

Sí, hay mucha incertidumbre, “un tipo de resfrío con potencial letal. Todo es como muy fuera de nuestro alcance o control, casi al azar: el contagio, cómo lo tomará tu cuerpo, a quién le podrías pegar eso. Hay mucho mucho fuera de nuestro control y eso aterra.” (Dorian Barría, comunicación personal, 28 diciembre 2020).

Además de hacernos sentir “culpables”, hemos de ser manejados a través del miedo. Culpables de contagiarnos y que otros se contagien a partir de nosotros; culpables de enfermar porque no hemos hecho lo suficiente para evitarlo; culpables por los descuidos inexistentes. Sí, somos culpables de que exista la Covid-19; culpables por el murciélago que fue usado en una sopa; culpables de las diversas teorías conspirativas que se manejan. Más culpables aún por salir a la calle a buscar el sustento que ha de poner un plato en la mesa -que de no hacerlo, por sí solo, no ha de llegar-; culpables, culpables, culpables.

¿A quién le conviene un pueblo con sentimientos de culpa y en estado de miedo, al borde del pánico? Un país en donde, además, los que se “cuidan a ultranza”, porque tienen cómo seguir alimentándose y hacer frente a sus compromisos financieros, terminan atacando a los que salen a la calle con razones válidas (buscar “los centavos”) o aparentemente sin ellas (todos tienen sus motivos y, aunque no los entendamos, son igualmente válidos).

¿Qué crees que la pandemia nos enseña a todos? Nos está enseñando prioridades y nos está mostrando una realidad. La realidad de la desigualdad. De cómo unas personas pasan la pandemia en un yate en el Caribe, y otra gente está pasando hambre.

Isabel Allende, 2020

Queda un enfrentamiento y muchos terminan haciendo el trabajo sucio que beneficia a los incompetentes y corruptos que nos gobiernan. ¿Podrá ser así? En los chats de los grupos de varias comunidades se han formado hilos enormes de opiniones encontradas (Dalis de Guillén; M. Maleny Ho Diéguez). Vecinos contra vecinos.

Soy de la opinión que querer poner la responsabilidad de lo que está pasando a este lado de acá (pueblo o populacho como nos quieran llamar) es parte de la estrategia de esos ineptos y corruptos para seguir manejando al pueblo. Elemento fundamental: ¡divide y vencerás! Pueblo contra pueblo.

También nos ha enseñado que somos una sola familia. Lo que le pasa a un ser humano en Wuhan, le pasa al planeta, nos pasa a todos. No hay esta idea tribal de que estamos separados del grupo y que podemos defender al grupo mientras el resto de la gente se friega. No hay murallas, no hay paredes que puedan separar a la gente.

Isabel Allende, 2020

Indiscutiblemente hay mucho miedo. Habría que buscar la manera de que la gente pueda manejar ese miedo -casi pánico- que se ha ido acrecentando -en cantidad y tiempo- con el encerramiento, las pérdidas crecientes de empleos, la tristeza, la incertidumbre, la miseria y el hambre, sin que falte la cerecita del pastel puesta por el estilo y contenido de las noticias. Hay tantas incongruencias que solo desconfianzas generan en los que toman decisiones y nos confinan. En Costa Rica no habrá cierres, empezará la vacunación el 24 de diciembre y hay muchos menos casos que acá. ¿Entonces? ¿Podría ser plausible que hay muchos que están lucrando de la pandemia?

“Panamá ocupa el quinto lugar en lo concerniente a la tasa de mortalidad, con un valor, actualizado al 26 de diciembre, de 90,95 por cada 100 000 habitantes. […] A todas luces, ello significa que las medidas de contención y de mitigación adoptadas por el MINSA han sido un rotundo fracaso. Esto era de esperarse porque se decidió apoyar, en forma prioritaria, a la empresa privada y a la banca. A los trabajadores despedidos y con contratos suspendidos se les ha proporcionado, casi a regañadientes, la ridícula suma de $ 100 mensuales que se pretende reducir a su mínima expresión a partir de enero de 2021.

¿Por qué era importante proporcionar una ayuda más sustancial a nuestro pueblo? Porque una familia promedio con padres desempleados no puede sobrevivir con la suma aportada por el gobierno. Por tanto, ha ocurrido que personas que son conscientes de que están contagiadas, salen a la calle a tratar de encontrar el sustento diario.

Es muy fácil culpar al pueblo por su falta de colaboración. Es cierto que ha habido inconsciencia por parte de algunos sectores de nuestro pueblo. Pero esto no es la generalidad ni justifica que el apoyo económico brindado por el gobierno, a nuestras clases necesitadas, haya sido tan exiguo. Y todo esto, sin tomar en consideración los numerosos casos de corrupción que se han presentado como, por ejemplo, el famoso hospital modular construido a un costo de, alrededor de 9 millones de dólares, con una capacidad de sólo 100 camas.”

Alfonso Pino Graell, 26 de diciembre 2020.

Estamos “odiándonos” entre nosotros, y eso solo provoca daño emocional y mental. ¿Por qué es tan difícil comprender que estamos bajo un esquema de “guerra” soterrada y que, en ambientes de guerra, la incertidumbre de no vivir mañana o no tener comida para poner sobre la mesa lleva a la gente a vivir desenfrenadamente como si fuera el último de sus días? Aún con “miedo” la gente saldrá a la calle porque no hacerlo compromete de peor manera su supervivencia. Y llegará el momento en que perderá el miedo y la reacción, en consecuencia, será impredecible e incontrolable. Ya se están dando señales de ello.

El miedo es bueno, pero en dosis pequeñas y cuando corresponde. Cuando no es así, hace mucho daño y puede comprometer hasta el sistema inmune como no lo haría siquiera el virus (Danilo Marín). Coincido con el hecho de tener miedo como una emoción normal e indispensable para la supervivencia. Lo que no se puede es estar bajo una activación permanente del estado de miedo. Las sustancias que se producen bajo la condición “de miedo permanente o prolongado” -mismas que nos protegen en condiciones de peligro- terminan haciendo daño al organismo. Nos estresan en grado superlativo, afectan nuestro cerebro y andamos desquiciados y fuera de control.

Fuente: desconocida. Meme circulando en redes sociales (recibido por WhatsApp).

Uno de los experimentos que hicimos en fisiología animal, cuando era estudiante de biología en la facultad de Biología de la Universidad de Bucarest (Rumanía), consistía en inyectar de las sustancias que se segregan bajo estímulos de miedo a sapos (por ejemplo, adrenalina) y ponerlos debajo de una cápsula grande de vidrio (varios grupos de estudiantes haciendo simultáneamente el mismo experimento de laboratorio). Diferentes dosis, “in crescendo”. El sapo quedaba sobreexcitado, pero excitadísimo: con el más leve roce que hiciéramos de la campana de vidrio o ligeros toques en la mesa daba estos saltos olímpicos que lo llevaban a darse fuertes golpes contra las paredes de la campana de vidrio, sin sentido, sin control. Sus ojos se fueron abriendo de tal manera que parecía que se fueran a salir de sus órbitas (eventualmente fue así hacia el final del experimento), y su desesperación y angustia eran más que conmovedoras, desesperantes. Desde luego que al final hubo de sacrificarlos. No había retorno.

La Facultad disponía de un vivero de ranas y sapos (no los extraíamos de la naturaleza). En cada laboratorio, y por todo un año, usábamos (cada estudiante) en los laboratorios de esta asignatura unos tres ejemplares por semana. Todo el funcionamiento de órganos y aparatos era vivenciado desde la ejecución de nuestras propias experiencias con estos animales (y otros “conejillos de laboratorios”). De hecho, en la facultad hay un monumento que le rinde homenaje a estos animales de experimentación.

Tener miedo es normal. Todos alguna vez hemos sentido miedo (Diomedes Bermúdez, comunicación personal), pero se nos está vendiendo ese miedo de tal manera que andamos por la calle como desquiciados.

El transporte público es caótico y sin alternativas. Tomar un taxi es horrible. Muchos con varios pasajeros; bajan unos, e inmediatamente suben otros. Sin ninguna limpieza entre los grupos que se solapan (Dalis de Guillén, comunicación personal). Es la desesperación, la angustia, lo incierto.

Queda fuera de debate que el miedo en exceso es malo; deja de cumplir su función en garantizar la supervivencia, y actúa en contra de quien lo padece sin control. El cerebro como órgano social que es se niega a aceptar que esa sea su realidad. ¿Por qué ha de enfermar y morir? Si no es por la Covid-19 será por la depresión que generan el miedo y la tristeza, víctima de la manipulación, la incompetencia y la corrupción.

Todos los años tenemos gripe estacional. La gripe estacional provoca gran cantidad de decesos (muertes respiratorias debido a influenza estacional), pero nos suele pasar desapercibida. Se habla que este año ha bajado la tasa de mortalidad debido a otras enfermedades. ¿A qué se debe? ¿Quizá a que muchas otras causas de defunciones están siendo registradas en el renglón de la Covid? ¿Se enmascaran a propósito, por incapacidad o negligencia? Es extraño que -de repente- tantos padecimientos crónicos o agudos, responsables de altas tasas de mortalidad, hayan disminuido. Al menos, genera algún tipo de duda y sospechas.

Fuente: https://www.who.int/influenza/surveillance_monitoring/bod/WHO-INFLUENZA-MortalityEstimate_sp.pdf

Toca recordar la importancia de mantener la calma, estar en paz y manejar el miedo. Celebrar la vida y aceptar las trascendencia de aquellos que se nos han adelantado. Expresar amor; reír; solidarizarnos con los demás. Proponernos descubrir en un viaje exploratorio a través de las culturas del mundo los secretos para la felicidad. Hemos aprendido el manejo de los ambientes virtuales. Usemoslo a nuestro favor.

“La felicidad es una palabra de nueve letras y siete mil millones de definiciones, una por cada persona del planeta” (Lonely Planet, 2011. HAPPY: Secretos para la felicidad a través de las culturas del mundo). Está demostrado que las experiencias brindan a largo plazo más felicidad que las posesiones. Aún en las condiciones presentes estamos en la capacidad de experimentar y saborear momentos felices. Las redes sociales abren un mundo de posibilidades. Las comunicaciones virtuales, tipo vídeo llamadas, nos conectan al instante con aquellos seres queridos que están distantes.

Las limitaciones representan retos para nuestra creatividad; los obstáculos, oportunidades. Podemos dedicar tiempo para honrar los lazos familiares; ser conscientes del momento presente; meditar; dar gracias; pedir por favor; ofrecer disculpas; bailar con el palo de una escoba; pintar mandalas; escuchar música; aprender. Todos los momentos presentes tienen elementos en donde encontrar armonía, paz, felicidad, amor; dar un sentido a la vida e intentar ser lo más felices posible. Mi sobrino Adrián, que en pocos meses será padre por primera vez, hizo una reunión familiar ampliada, de carácter virtual, para descubrir el sexo de su hijo. Fue una experiencia que generó esa emoción de alegría y felicidad que, aún pasado el tiempo, saboreamos con placer mientras esperamos la llegada del nuevo miembro de nuestra familia. Mi amiga Dalis me regaló plantones de plantas ornamentales que sembré y observó con amor, día a día, esperando el brote de nuevas hojas.

Hay que vencer el miedo, en primer lugar; mirarlo de frente, cara a cara y hablarle, con respeto, sin subestimar. Reconocer que sentir miedo es importante para nuestra supervivencia, pero no puede condicionar nuestro día a día. No tiene por qué afectar nuestra respiración y nuestra salud mental y emocional. Estamos en este mundo para ser felices y trascender en paz, expandiendo nuestra conciencia.

Tenemos una misión por cumplir en esta dimensión; estamos caminando por el sendero correcto para realizarla. Esta misión no es una función de los años de vida que tengamos. La confianza nos permitirá abrazar la idea de que estamos en forma para seguir trabajando en ella. Todos tenemos nuestro Ikigai; quien todavía no descubre “la razón por la que vivir” es que quizá no se ha esmerado en encontrarla. Hay que trabajar en ello y comprender que el ikigai puede cambiar con la edad, y representa “un vivir más y mejor”.

Fuente: https://gestion.pe/tendencias/ikigai-concepto-japones-vivir-mejor-233231-noticia/?ref=gesr

Necesitamos más amor, tolerancia y empatía entre nosotros; necesitamos más risas. Necesitamos ejercicios de risoterapia; en verdad, reírnos de nosotros mismos. Más sustancias de la felicidad moviéndose en el interior de nuestro organismo; a la vez, reducir y mantener bajo control aquellas otras sustancias que se generan o secretan en demasía bajo la influencia del miedo y la tristeza.

Es fundamental mantener en alto el optimismo y hacer del miedo nuestro aliado, no “el” enemigo. Nos pertenece, no está por encima ni fuera de nosotros. Sigamos escuchando música, comiendo saludable, disfrutando de cada instante; pongámonos a escribir, dibujar, pintar; trabajar en títeres; hacer los títeres más divertidos que en este momento podamos hacer. ¡Riamos! Riamos a carcajadas; recuperemos el sentido del humor, celebremos los memes, los chistes; que nuestra risa sea ligera, cantarina, fácil. Que la alegría sea propicia para fortalecer nuestro sistema de defensa, nuestra capacidad inmunológica.

Fuente: desconocida. Meme compartido por WhatsApp.

Expresemos abiertamente el cariño y mantengamos en alto la confianza. Amemos sin reparos ni limitaciones. El amor es la fuerza más poderosa que mueve al mundo. Comprendamos: nadie podrá hacernos daño sin nuestro permiso y nuestro consentimiento. Hagamos de nuestras palabras bálsamos que alivien a los que sufren, a los que temen; que animen a fortalecer la confianza, la esperanza y la fe; que lleven a la recuperación. No tiene precio escuchar a alguien cercano decir: “Hoy sí que amanecí pero súper bien; sin la sensación de esa fatiga única. Encontré el olor más profundo de las cosas, unos sabores extraordinarios. No tengo cómo agradecer tantas atenciones y eso es lo que me hace sentir bien, sus consejos”. Ese, su “aliento psicológico” (José Sandoval, comunicación personal).

Sigamos cuidándonos y sobretodo, mantengamos la paz y el buen ánimo en nuestras mentes y nuestros corazones. Evitemos rechazar al que ha padecido la enfermedad, y agradezcamos que se ha recuperado; extendamos nuestras manos y seamos uno, por el bien de todos.

Lo que la pandemia me ha enseñado es a soltar cosas, a darme cuenta de lo poco que necesito. No necesito comprar, no necesito más ropa, no necesito ir a ninguna parte, ni viajar. Me parece que tengo demasiado. Veo a mi alrededor y me digo para qué todo esto. Para qué necesito más de dos platos.

Después, darme cuenta de quiénes son los verdaderos amigos y la gente con la que quiero estar.

[…]

Los creadores, los artistas, los científicos, todos los jóvenes, muchísimas mujeres se están planteando una nueva normalidad. No quieren volver a lo que era normal. Se están planteando qué mundo queremos. Esa es la pregunta más importante de este momento. Ese sueño de un mundo diferente: para allá tenemos que ir.

Y reflexiono: Me di cuenta en algún momento de que uno viene al mundo a perderlo todo. Mientras más uno vive, más pierde. Vas perdiendo primero a tus padres, a gente a veces muy querida a tu alrededor, tus mascotas, los lugares y tus propias facultades también. No se puede vivir con temor, porque te hace imaginar lo que todavía no ha pasado y sufres el doble. Hay que relajarse un poco, tratar de gozar lo que tenemos y vivir en el presente.

Isabel Allende, 2020

—”¿Nueva normalidad? ¿Ese concepto ya te es familiar? “Nueva normalidad…” ¿Cómo se podrá describir la nueva etapa de vida que la humanidad tendrá que enfrentar prácticamente desde ya? Yo no la llamaría “normalidad”. Ya nada volverá a ser igual a nuestro presente. Te dejo la inquietud (Dalis de Guillén, 27 de diciembre, comunicación personal).

En lo personal, no la veo y tampoco la llamaría nueva normalidad. Tal cosa, en los sistemas biológicos no existe, y asumo que tampoco en los sociales. En los sistemas biológicos hablamos de equilibrio dinámico: nunca se vuelve a un estado anterior ocurrida una perturbación, ni algo parecido. Se pasa a otro, se “escala”, se crece, se evoluciona, hasta alcanzar un nuevo estado de equilibrio. Mejor adaptados, más preparados, con mejores respuestas a los cambios.

Me pregunto si como sociedad, como especie, seremos mejores. Opino que valoraremos cosas que dábamos por hechas, por descontadas, “bien merecidas” por estar en la cúspide de la creación. La especie “más fuerte e inteligente de nuestro planeta”. Seremos más agradecidos y conscientes de cada día; más felices o satisfechos a través de lo simple, lo cotidiano; los olores y los sabores. Buscaremos crear el tiempo de los abrazos, los espacios del estar presente con nosotros mismos y con los otros; apreciaremos de otra manera la naturaleza, lo invisible que existe, lo que a pesar de ser diminuto es valioso, un día de sol, la lluvia, los atardeceres, la playa, los ríos, las montañas, la gente, al otro. Nos miraremos, a través de los mismos ojos, pero bajo otra forma de ver, más valorativa, más apreciativa. Nos daremos cuenta y aceptaremos que sobrevivimos por nuestra capacidad de adaptarnos más que por nuestra inteligencia y fuerza, y con ello validaremos lo expuesto por Charles Darwin.

Con todo, seguiremos siendo ego y sombra: es nuestra naturaleza, sin duda, pero más conscientes y contemplativos de nuestros complementos, de nuestro ser íntegro. Nuestro mundo cambiará en la medida en que cada uno cambie para mejor; mientras nos esforcemos por ser cada día la mejor versión de nosotros mismos.

No hay “nueva normalidad”. ¿Cómo definiríamos una nueva normalidad dentro de una anormalidad reinante? Habrá un nuevo estado de equilibrio dinámico bajo un esquema de respuestas a un evento perturbador, con consecuencias catastróficas y hasta disruptivas. Muchas personas están sufriendo pérdidas más que materiales, de golpe, en números múltiplos. ¿Cómo será la vida para ellos después que “volvamos” a un mundo sin restricciones de movilidad, sin cortapisas a la libertad? Hay muchos que no han podido despedirse de sus familiares más queridos, que no han podido sostener su mano o percibir su último aliento; o ponerse en paz. ¿Cuál será su nueva normalidad? Aquella que dicte su capacidad adaptativa para seguir adelante, hacia ese nuevo estado de equilibrio.

En fin, los Baby Boomers estaremos menos “peleados” con la tecnología. Agradeceremos que existe porque nos ha mantenido comunicados y conectados en tiempo real. Nos ha dado la oportunidad de poner a prueba nuestra capacidad subutilizada de adaptación, bajo condiciones extremas. Seremos, en consecuencia, más comprensivos con las nuevas generaciones.

Hemos aprendido a sonreír con los ojos y hablar a través de la escucha; a extrañar los abrazos que daremos más fuertes. Nos estamos reconciliando con nuestro propio yo.

Y recordemos: ningún tiempo pasado fue mejor. Lo mejor está ocurriendo en el momento presente.

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Mi primer viaje en solitario con mi nieto mayor a Chiriquí

El 7 julio de 2017 viajé con mi nieto mayor, en ese entonces de cuatro años, hacia David, Chiriquí. Desde su sillita, colocada en el asiento de atrás, fue mi copiloto y el mejor compañero de viaje que abuela alguna haya podido tener.

Salimos temprano desde Panamá. Lo pasé a buscar a su casa sobre las siete de la mañana, y él me iba alertando de la existencia de los tranques en la avenida 12 de octubre. Me pedía que les pitara a los conductores para que agilizaran su movimiento. Le expliqué el por qué no lo hacía. Ellos, al igual que nosotros, estaban deseosos de poder llegar a su destino. Si la fila no se movía, quizá algún semáforo estaba limitando el movimiento de los vehículos delante nuestro. Comprendió y seguimos conversando de mil y un tema más. Fue un viaje largo sin que -a pesar de pedirle y recomendarle que durmiera- dejó de conversar conmigo durante todo el recorrido; se mantuvo despierto toda la distancia. Solo un par de paradas hicimos a lo largo del camino. Conducía bajo un estado de alerta permanente: mi acompañante era demasiado valioso para no ir con todas las precauciones que se ameritaba.

Al llegar a David fuimos a un supermercado a buscar avituallamientos y materiales para realizar experimentos científicos una vez que estuviésemos en el hospedaje. Poco habíamos comido durante el traslado; nuestro apetito no destacó en nuestro viaje de ida. Después, pasamos a visitar a la bisabuela Silvia que estaba acompañada por el tío Nicky. Fue un gusto verlos, si bien nuestra visita, por poco, pareció una de médico. Tenía muchísimos años de no llegar a esa casa que me fue tan conocida, llena de vivencias y recuerdos. Víctor estaba deseoso de ir al hostal a hacer experimentos; y yo, a que descansáramos un poco.

Estadía en Chiriquí, el hostal Chambres en Ville, David

A las 19:12 estábamos alojados en un hostal modesto en el que habíamos reservado habitación previamente, vía telefónica. Tenía un toque “Antique” y una vegetación exuberante que cubría casi toda su fachada. Quizá me dio esa impresión por la figura de la señora, de nombre Gina, que lo atendía. Podía tener todos los años del mundo encima, manteniendo su porte erguido, elegante, con un toque de maquillaje y una amplia sonrisa. Debió haber sido muy guapa de joven, y mucho más alta de lo que la percibí. Era de ascendencia española, según me comentó.

El hostal, cuyo nombre me cuesta aprender, quedaba ubicado en David, Chiriquí, sobre la Ave. 5 este, diagonal a la Universidad Latina. Su nombre (y debo buscarlo en donde lo tengo anotado): Chambres en Ville. Ya mencioné que las plantas que adornaban su parte frontal impedían, prácticamente, dar con él. Debió haber sido una residencia de familia de buenos y abundantes recursos. La propiedad posee un enorme patio interior, y ha sido acomodada en el presente para hostal. Las habitaciones parecieron haber sido, en un pasado reciente, cuartos de alquiler y están diseminadas por todo el patio. Quizá unos nueve cuartos.

Las transformaciones en las habitaciones, otrora cuartos o diminutos apartamentos de alquiler, han sido poco profundas. Por ejemplo, quitar la tina de lavar del pequeño patio trasero, pero dejando las tuberías de alimentación y desagüe. Y en el interior, una pequeña repisa, con un fregador en el centro, da cuenta de lo que pudo ser el área dedicada a una cocina o cocineta dentro del cuarto. Todo, en la habitación, daba señales de una estrategia de autoconstrucción con acabados bastantes deficientes.

El sitio tenía varias áreas de estar, bajo techo, con amplias butacas, sillas y poltronas, vetustas como el resto de la propiedad y su, al parecer, dueña. En la parte posterior de la vivienda principal estaba localizada una piscina rectangular. El estrecho frente de la propiedad no le hacía mérito a la amplitud e interior del patio.

Nuestro viaje respondía a una reunión que realizaríamos en David con un cliente de Broadcast, agendada por mi hermano que ese mismo día llegaría a David, vía Costa Rica. Mientras esperábamos su llegada, realizamos varios experimentos sobre las propiedades del agua y el fuego, como poner en evidencia la presencia de oxígeno en el agua y los componentes del fuego, entre otros.

Poco antes de las once de la noche llegó, al fin, el tío Luchy. Víctor se sintió feliz con su llegada; a él le gusta estar con miembros de su familia. Le encanta tener mucha gente querida a su alrededor.

Las luces de los pasillos y los frutos de nance, dardos sobre el techo

Nuestra habitación contaba con dos recámaras; la del fondo o principal, con una cama doble, y la otra, con una cama “tres cuartos” (creo recordar). El descanso fue importunado por las lámparas de los corredores o pasillos que no dejaron de estar encendidas toda la noche, entrando sus luces a través de las varias ventanas de la habitación, de uno y otro lado. En adición, un árbol de nance centenario cargado de frutos enormes -en plena producción- los dejaba caer sobre los techos de zinc haciendo ruido cual petardos disparados en la oscuridad que arropaba con su manto, los alrededores.

Los bichitos que se comen los dientes

Los bichitos que se comen los dientes cuando no se lavan y producen las caries es otra historia, que no pensé tuviese el resultado obtenido, y que me alegro haya sido temporal. Lavarse los dientes era un asunto de mucho pedir y hasta rogar. Él no quería lavarse los dientes y se me ocurrió mostrarle, desde Google y YouTube, láminas y vídeos para niños de las bacterias que se “comen” los dientes cuando no se lavan, y otras en donde esas bacterias (bichitos) salen asustadas y huyendo cuando llega el cepillo de dientes con la pasta dental. Esto, después de preguntarle si deseaba ver lo que ocurría con los dientes cuando no se cepillaban y obtener su respuesta afirmativa. Dicen que la curiosidad mató al gato, y mi niño tiene una elevada curiosidad por saber y conocer. Luego de terminar de ver las láminas y vídeos, y sin abundar en comentarios, no le insistí en el tema de lavarse los dientes.

Al poco estuvimos listos para salir a desayunar antes de que viniesen por nosotros para ir a ver el terreno por el área de Dolega que adquirió mi hermano (en Los Algarrobos o Los Anastasios). Mi niño se había quedado pensativo y callado después de haber visto los vídeos. Cuando le dije: —Nos vamos, me respondió: —No, yo quiero lavarme los dientes. Empezó él y luego me dio el cepillo para que lo ayudara a sacar todos los bichitos. Hasta allí: ¡todo bien!

Fuimos a desayunar; ya se había tomado la mitad de uno de sus juguitos antes de mostrarle las láminas, y solo comió una salchicha. Regresamos al hostal y venía preguntándome si a los bichitos les gustaba la salchicha. Le dije que sí y que por eso nos lavaríamos los dientes en cuanto llegásemos al hostal (todo estaba cerca). Así hicimos. Otra lavada de dientes, pero después no quiso comer más nada porque los bichitos llegarían a sus dientes y se los empezarían a comer. Ni las galletas de chocolate con leche (Oreo), ni los MM, ni las patatas Pringles, ni más juguito. Para que tomase agua hube de decirle y asegurarle que a los bichitos no les gustaba el agua.

Al mediodía comió porque debía tener mucha hambre, pero además porque a los bichitos no les gustaba la comida caliente y esa había salido caliente, le dije. ¡Qué había hecho!, me cuestionaba a mí misma. Qué pesar sentía. Tras que él no es de mucho comer, ahora menos quería hacerlo porque los bichitos le comerían los dientes. Tuve que insistirle de que a los bichitos les gustaba tener tiempo para comerse los dientes y por eso había que alejarlos en las noches y en las mañanas, y después de cada comida. Que a los bichitos les gustaban los dientes de los niños que en las noches se acostaban sin lavarse bien los dientes, pero que en el día como los niños estaban despiertos, hablaban, la lengua se movía y tenían mucha saliva, eso no les gustaba a los bichitos y por eso los niños podían comer sin temor porque los bichitos no llegarían a comerse sus dientes. No sé, al final parece que lo convencí o las horas hicieron el milagro de que superase el temor, y volvió a tomar juguito, comer MM y hasta un guineo sin temor a los bichitos. En la mañana, se había esforzado en mantener la boca cerrada con los dientes apretados.

Al escribirle a sus papás, en el grupo familiar, su mamá comentó: —“Mi niño lindo con miedo a los bichitos de la boca. Vamos a ver qué me cuenta ahora al respecto. Me sorprendió que no quisiese comer “emes” ni Pringles ni nada”. No llegamos a intercambiar para conocer qué había contado sobre los bichitos, o si lo hicimos, no lo recuerdo.

Los recorridos después de la siesta

Sobre las tres de la tarde se durmió en el carro. Una hora y media después aún seguía dormido. Yo no pude asistir a la reunión -que se adelantó por solicitud del cliente- porque no quisimos despertarlo. Cuando despertó, después de dormir alrededor de dos horas, tuvo “crisis de mamá”. Tenía cuatro años y era su primer viaje largo en solitario, solo con su abuela. Era comprensible. Quería, ese mismo día, regresar a Panamá.

En breve salimos a caminar por el centro de David “buscando” al tío Luchy, como Marlin y Dory tras la pista de Nemo. Pienso que aceptó salir al día siguiente, de vuelta para Panamá, por los varios recorridos realizados, el reencuentro con el tío y su compromiso de realizar con él experimentos de electrónica (pronto, algún día, será).

Un hecho curioso fue descubrir su reacción al encontrar en el parque Cervantes un gran cartel que anunciaba el nombre de la ciudad en donde estábamos: David. Mismo nombre que el de su hermano. Me preguntó si él también tenía una ciudad con su nombre y dónde quedaba. No tenía una respuesta basada en una información conocida, pero estaba convencida que en algún lugar del planeta tenía que haber una ciudad llamada Víctor. Así que le aseguré que sí, que él también tenía una ciudad que era suya, y que la buscaríamos en el mapa, y que algún día iríamos allí.

Luego de reiterar que habría, al menos, una ciudad con su nombre en el mundo, hablamos de su ciudad natal, que era en toda la familia, solo la suya. Su ciudad es Madrid, así le dijo al tío Luchy, en cuanto lo vio.

Buscar en Internet ciudades con el nombre de Víctor fue una tarea cumplida de manera expedita. En el mundo no solo hay una ciudad llamada Víctor; hay varias ciudades que llevan su nombre. Solo en Estados Unidos, al menos, hay dos, a una de ellas ya lo llevaron sus padres. Víctor, la otra ciudad a la que espero llegar con mis nietos, es una ciudad ubicada en el condado de Teller, Colorado, Estados Unidos [https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_(Colorado)]. En el Censo de 2010 esta ciudad tenía una población de 397 habitantes y una densidad poblacional de 569,82 personas por km².

Al volver al hostal, después del parque, jugamos con los caracoles, se comió un guineo, y más tarde salimos al restaurante. Poco antes de las 2100 horas habíamos terminado de cenar en un buen restaurante. Le gustó el ambiente de “gran restaurante”, en donde degustó, como un bambino grande, su plato favorito: pastas.

De nuevo, al regresar al hostal, me preguntó si a los bichitos de las caries le gustaban las pastas (ese es otro cuento que tengo forzosamente que contar), y se lavó los dientes a profundidad porque a los bichitos “no le gustan las pastas”, pero sí los dientes de los niños que se acuestan sin lavárselos. Se puso su pijama y leímos El principito.

Lo que recordará para contar

Esa noche me di cuenta de que le gustó ir a un buen restaurante a comer sus pastas. Cuando salimos de allí (buen restaurante, y no fonda ni McDonald), veníamos caminando y él, al centro, tomado de nuestras manos. A un lado el tío Luchy y al otro lado yo, y empezó a hablar como quien hace un recuento de su día.

En todo el día habló mucho y siempre; pero en ese momento dijo que se había “divertido en el parque y había comido pastas en el restaurante”. Recordó el choque de un motociclista con un carro deportivo que ocurrió frente a nuestras narices cuando íbamos caminando hacia el restaurante, por suerte, andábamos en aceras muy elevadas sobre el nivel de la calle, y expresó todas sus emociones. Le había asustado el choque y le había dado miedo el ruido de cuando se estrellaron. Recapituló cada momento y asoció a cada uno de ellos su emoción. Me enterneció y admiró a la vez.

Tercer día de viaje, regreso a Panamá

Eran casi las ocho de la mañana y aún seguía dormido mi niño, el científico explorador. Esperamos a que se despertara para salir. Sobre las doce y cuarenta estábamos en Santiago; y unos treinta minutos después salíamos de Santiago hacia Panamá. La siguiente parada técnica era La Chorrera, en donde el tío Luchy se quedaría. Mi hermano iba al volante.

Unos veinte minutos después habíamos pasado El Roble. Víctor se mantenía despierto. El día anterior hizo siesta y luego, llegada la noche, se durmió relativamente temprano. En este día se despertó pasadas las 8. Así que estaba descansado. Almorzó pasta de caracoles, e hizo popó. No había hecho ni viernes ni sábado. Logró hacer y concluimos que las pastas de caracol habían ayudado porque habían empujado al popó. Después, ya en el carro, comió Pringles y, en la mañana, MM. Pero seguía preguntando si a los bichitos les gustan sus MM y las Pringles. Casi lo tuve que “forzar” a comerse sus golosinas favoritas.

¿Y los bichitos de los dientes? ¿Qué le respondo? Que la lengua, la saliva y las mordidas: los ahuyentan. Pero, sobretodo, lo que más temen es saber que él se lavara los dientes. Por eso: ¡no van a llegar!

El don de la fotografía se lleva en la sangre, mejor dicho: en los genes

Compartí en el grupo familiar varias fotos que hizo durante el viaje. Las preguntas no faltaron a pesar de estar escrito. —¿Esas fotos las hizo él? —Sí, con mi celular, las primeras de la araña en las hojas de mango.

Fotógrafo: Víctor (4 años).

No durmió en todo el viaje, pero nada de nada. Y, estuvo hablando sin parar y sacando fotos con mi cámara pequeña Samsung (que se la he pasado a él porque la batería dura mucho más y es recargable). Solo debe cuidarle la lente (el “ojo” de la cámara).

En el carro nos tomó una foto al tío Luchy (manejaba) y a mí, pidiéndonos que sonriéramos. Luego, decía: oh, esta foto está bonita.

Tiene palabras muy “grandes”: fabuloso, delicioso, exquisito, fantástico. Le pedí que le diera las gracias y le dijera a la señora en donde comimos el día anterior que le había gustado la comida. Fue y le dijo que la “comida estaba deliciosa”, y “muchas gracias”. A Mingo y Yamileth: nuestro profundo agradecimiento, y nuestro amor incondicional.

El regreso, la casa de tío Luchy y sus atractivos

Desde el día anterior estaba diciendo que quería ir a su casa, estar con su mamá y su hermano David. Cada vez que tenía oportunidad lo decía (excepto cuando estaba haciendo experimentos). Hizo una siesta larga, mínimo dos horas, y al despertar el tío Luchy no estaba. Eso no le gustó porque entendió que se había ido dejándonos allí. El asunto es que lo encontró, como le había dicho, en una cafetería frente al parque Cervantes.

Pienso que durmió bien y bastante la noche anterior. Quizá, unas diez horas continuas, y se despertó bien también, buscando el sol que ya había salido: —Es de día, ya salió el sol, abuela. Y pedía ir para su casa, con su mamá y su hermano David. Su casa, en Panamá, ¡la más alta del mundo! También dijo que su papá ya estaría allí porque ese día regresaría de viaje. Se lavó los dientes sin problemas, y también comió MM sin mayores inconvenientes, fuera de las preguntas reiterativas sobre si a los bichitos les gustaban los MM.

Se resistió a bañarse, pero, al final, lo hizo. Quería solo ponerse la ropa y salir para Panamá. Como en la noche no se bañó porque lo había hecho en la mañana, le insistí en que tenía que bañarse. Viajaría más contento. Luego, le dio un par de mordiscos a un guineo que el tío terminó sacrificándose para comérselo. Ayudó en todo lo que pudo. Ya se había convertido -desde el día anterior- en el hombre de las llaves de la habitación. Las cargaba en el bolsillo de su pantalón y las ponía en las cerraduras, aunque me pedía que las girara. Finalmente, salimos rumbo a Panamá. No quería parar en ningún sitio para nada, ni comer, ni orinar, ni estirar las piernas. Y, venía como lorito en el carro, hablando sin parar. Tomaba agua, se comió un par de Pringles y los MM.

Llegamos a Santiago y preguntaba qué hacíamos allí, que por qué lo habíamos llevado hasta ese lugar. Le respondí que nos habíamos detenido para atender las necesidades sanitarias y alimentarias. Le expliqué que yo necesitaba estirar las piernas y que debíamos comer antes de continuar. También echar gasolina al carro (al final, lo hicimos entre Penonomé y Antón, me parece recordar). Total, que accedió a bajar a regañadientes. Pedí para él unas pastas con forma de caracol que se comió toda, y que lo mandó al baño (por suerte limpio) a hacer popó.

Continuamos el viaje una vez terminamos de alimentarnos, y él seguía pidiendo llegar pronto a su casa. Se le ocurrió que hiciéramos un avión de papel muy grande y subieramos en él, y así, varias otras ideas, hasta que llegamos a la casa del tío Luchy. Volvió a preguntar por qué el tío Luchy lo había llevado allí. Le dije que el tío Luchy tenía que hacer cosas en su casa y después, una vez que las finalizara, iría a la Casa Roja. Le pregunté si quería bajar allí. Tuvo solo un instante de duda, e inmediatamente dijo que sí. —“Quiero conocer la casa de tío Luchy”, dijo.

Allí vio la araña a la cual le sacó fotos. Luego entró al cuarto de baño, hizo “pis” y descubrió el taller del tío Luchy, con numerosas cosas para hacer experimentos. Y, sobre todo, un mueble lleno de carros en la parte superior. Hasta allí llegó el querer ir a su casa. Me dijo que podíamos quedarnos una noche más allí; ya no tenía prisa. Le recordé que él quería ir a su casa, donde Mamá y David. Me respondió: —”Víctor quiere jugar”—, y consiguió que el tío le bajase cuatro carritos, de cuando Jorgito era niño; modelos un tanto Antique. Solo pudimos continuar viaje cuando el tío le dijo que se los podía llevar para que jugara con su hermanito; que se los prestaba. Víctor dijo un par de veces más que quería jugar y que podíamos quedarnos una noche más.

Araña en casa del tío Luchy. Fotógrafo: Víctor (4 años).

Se puso muy feliz cuando vio todos esos chécheres y sobre todo los carritos. Podíamos quedarnos una noche más en casa de tío Luchy, insistía. —”Víctor quiere jugar”. Tantas veces le recordaba que queríamos ir para Panamá, a casa, él respondía: —”Víctor quiere jugar”. Era muy difícil otra respuesta ante los carros que había en casa del tío y todos los materiales para experimentos; pero sobre todo los carros. —¿Podemos “una noche más en casa de tío Luchy”? ¡Quedó queriendo al tío Luchy como si lo conociese de toda la vida!

Eso fue increíble; y sin importar la edad, todos tenemos una respuesta similar a estímulos semejantes. Un compañero me contó su propia historia. Una historia reciente de cuando fue a acompañar a su esposa a una fiesta de compañeros de la universidad, por Chepo. Le había puesto la condición de estar solo una hora. Y dice que apenas llegaron, el dueño de la casa le ofreció un estacionamiento seguro, lo acompañó a una mesa; otros le trajeron una piña llena de algo; luego, almejas, bebidas, las que quisiera, y él se estaba sintiendo a cuerpo de rey. La esposa se acercaba a cada rato a decirle que pronto ya podrían irse, y cuando pasó la hora fue a decirle que ya había pasado la hora. Entonces, él, bien entonado y súper acomodado, le respondió: —Pero ¿cuál es tu prisa?; anda a hablar con tus amigas, ¡no hay prisa!

Mi niño sabe mucho y nos enseña lo que sabe; nos explica ese comportamiento humano que hemos olvidado al crecer; nos permite volver a ser niños, aprender y jugar junto a él.

La despedida

Sus pucheritos y mis lágrimas estuvieron sincronizadas. Nuestro viaje de viernes a domingo llegó a su fin. El sueño había terminado. Mi niño volvía a casa con mamá, papá y David, como es y debe ser; yo, a mi trabajo y a las clases del día siguiente. Él había aceptado mi invitación a acompañarme en este viaje en solitario a un destino lejano. Y le pareció tan largo el viaje que después no hubo manera de que quisiese volver a Chiriquí hasta pasado buen tiempo, y en compañía de papá, mamá y David. ¡Mi niño bello!

La primera noche de Víctor fuera de casa, sin mamá o papá, fue antes del año, en la Casa Roja. A los cuatro años y pocos meses viajamos solos los dos hasta David, Chiriquí. Nos esperan otros viajes juntos. En la lista: los viajes a la ciudad de Víctor en el condado de Teller de Colorado, durante The Victor Gem & Mineral Show, y a Nueva York, a algún concierto de Dimash, en cuanto las condiciones sanitarias actuales sean superadas. Mínimo, irá también con nosotros David.

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Frases, exclamaciones y refranes de la gente de a pie – parte II

Hace varios años (2008), en casa de mi madre, propicié una dinámica para recoger la mayor cantidad de expresiones del saber popular que dieran cuenta de refranes, piropos, frases y exclamaciones. En este ejercicio familiar participaron mis hermanas, sobrinas y hasta visitas que allí coincidieron. Pasaron otros años antes de editar y publicar aquellos aportes en mi blog (2015) (https://mapibudi.wordpress.com/2015/11/19/frases-exclamaciones-y-refranes-de-la-gente-de-a-pie/)

Aquel día del 2008, hablamos sobre los refranes, las frases y exclamaciones que solíamos escuchar de niños (a la abuela, padres, tíos, etc.), también las que aprendimos a medida que íbamos creciendo, a través de los amigos, hermanos y primos, maestros, profesores, compañeros. Expresiones que, finalmente, quedamos empleando en nuestras expresiones orales cotidianas. Ya nos pertenecían, formaban parte de nosotros; estaban integradas en nuestro cerebro y eran utilizadas según necesidad y ocasión. Muchas llegaron a ser parte de nuestro sistema de creencias y valores.

Poco después inicié una nueva lista, en esta oportunidad, “capturando” al vuelo expresiones de amigos, estudiantes, compañeros, hermanos, conferencistas, entre otros. También obtuve varias más a partir de lecturas diversas, inclusive en redes sociales (una muy buena fuente de refranes y nuevas expresiones). He incluido algunas que me son propias, generadas en mis ejercicios de escritura (MDP). Mis nietos también empiezan a ser generadores de expresiones que demandan su inclusión en este escrito.

Esta segunda lista, sujeta a mejoras, es la que en estos momentos, después de mucho “manoseo” de los borradores, comparto. Contiene frases, refranes, anécdotas/hechos curiosos, algunos nombres y mensajes llamativos para productos, locales o actividades y un piropo (sí, uno solo). Esta lista no es el resultado de una búsqueda y selección de refranes y frases a través de Internet; de hecho he recurrido a Internet después de tenerla para precisar detalles de autoría. Esta lista sí es el resultado de ese ensayo de “atrapar y garabatear” expresiones verbales o escritas encontradas en comentarios, citas o referenciadas coloquialmente en diferentes oportunidades y medios.

FRASES

Representa el conjunto de palabras que forma sentido; típicamente, aunque no siempre, funcionan como constituyentes de las oraciones

¡Atrévete a soñar y ponle fecha de caducidad a tus sueños!

¿O qué?

¡Qué se pare el mundo que me bajo! Tomás Santa Cecilia (tuit).

—¡Conste que estamos en crisis! —Tamaña comida de crisis: ¡12 platos! —España en tiempos de crisis: 4 300 millones de parados. —Hay más “parados” que habitantes tiene Panamá. —Solo queda “invadir” Panamá y que sea el nuevo Madrid… —¡Esperanza! Tertulia de amigas en Madrid (2010).

—“¡Pinche pendeja arrogante y prepotente, no tenía ni tamaño ni por dónde!” Javier Reina (septiembre, 15 de 2020).

¿Qué haces cuando te topas con un desamor? Se supera buscando otro de signo contrario, pero de igual intensidad. Eduard Punset (1936 – 2019).

“Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor”. Gabriel García Márquez (1927 – 2014).

“A estas alturas de nuestras vidas, cualquiera infidencia resulta anecdótica”. Luis Osorio (octubre, 15 de 2020).

“En el mundo de las comunicaciones: ¡tú eres mía!” Juan B. Quintero (marzo, 6 de 2018).

“La felicidad no es algo permanente ni es algo material; la felicidad es cuando te das a otros”. ¡Eres feliz cuando das! Milton Martínez (10 de septiembre 2020).

“La lluvia es como la querida: para dormir con ella es una delicia, pero para salir a la calle es complicado”. Varios memes en Internet.

“Cada quien hace con su culo un candelabro”. Popular. Según Erick Moya, de Juan XXIII (2019).

Tensión emocional versus tensión creativa; temor a perder lo que tienes o lo que eres versus a si te atreves a soñar. Ely (2020).

“Los suecos están más solos que la una”. En: Maddy Savage (2019).

“No vives sola; vives con soledad”. Rosina Burgos (1935 – 2020).

“Algunos se quejan de que las rosas tienen espinas; otros se alegran de que las espinas tengan rosas”. Jean-Baptiste Alphonse Karr (1808 – 1890).

“Amar es acariciar un árbol para sentirlo vibrar”. Catherine Rambert.

“Amigo, si uno no sabe nadar, mejor no se meta en una playa o en un río”. “Asimismo, es la relación de pareja: come siempre en casa, porque si te la pasas comiendo en restaurantes o fondas, te puedes indigestar”. Miguel Canales F. (tuit).

“Creer que el enemigo débil no puede dañarnos, es creer que una chispa no puede incendiar el bosque”. Muslih-Ud-Din Saadi (1184-1291).

“De siempre” el hombre cree que “nos volveremos a encontrar”. Dalis y Mario Guillén.

“El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy…”. Errores de cálculo en la mirada, de MARWAN.

“El peor animal del planeta es el hombre; porque mata por placer. Los otros animales matan por hambre o para darle de comer a sus cachorros”. Rosina Burgos (1935 – 2020).

“El que apaga la luz es el que la paga”. Guillermo Murillo.

“Hijo mío, tu ignorancia es de tamaño enciclopédico”. Chema Martinez@ChemaMartinez63·(“le decía su padre a un amigo mío”).

“La amante se queda con el premio consuelo y tú: con un futuro impecable”. María Encinas (2020).

“La belleza es la ausencia de dolor; la felicidad es la ausencia de miedo”. Eduard Punset (1936 – 2019).

“La casa envejece y empobrece y nadie te lo agradece”. Miss Castro (Hospital del Niño, Panamá).

“La paciencia es amarga, pero los frutos son dulces”. Jean-Jacques Rousseau (1712 – 1778).

“La vida no es la vida que vivimos, sino cómo la recordamos para contarla”. Facundo Manes (2019).

La vida no es la vida que vivimos. La vida es el honor y es el recuerdo. Por eso hay muertos que en el mundo viven y hombres que viven en el mundo, muertos. Antonio Muñoz Feijoo (1851 – 1890).

“La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido”. Mahatma Gandhi (1869 – 1948).

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”. Gabriel García Márquez (1927 – 2014).

“Los ríos hondos corren en silencio, los arroyos son ruidosos”. Proverbio hindú.

“No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”. Oscar Wilde (1854 – 1900).

“No vale la pena sufrir por un hombre que nos ha engañado. Vale la pena hacerlo por aquel que nos ha amado y está enfermo. ¡Es así!” Jenny (marzo, 26 de 2019).

“Por estos comentarios me doy cuenta de que, cuando creía que nos estábamos yendo a la mierda, sin advertirlo, ya llegamos.” Carlos Jurado (junio, 17 de 2019).

“Saca tu cuchillo, yo saco mi varilla”. José Hernández, experiencia en bus de Santiago (abril, 18 de 2018).

“Sé rápido en escuchar, lento en hablar y aún más lento en enfadarte”. Santiago 1:19.

“El que se quema con leche, ve una vaca y llora”. Expresión argentina.

“Si te ríes cuando los otros ríen y lloras cuando los otros lloran, prepárate para morir como ellos mueren y vivir como ellos viven”. Henry Miller (1891 – 1980).

“Siempre estamos en campaña. Todo comunica. El que persevera, alcanza”. Maricela Gastelú Userralde (2017).

“Somos feos pero decentes, brutos, pero de buena familia”. Omar Romero “Naneyo Pérez”, tío político de Dorian y Joel.

“Te lo digo porque soy bochinchosa, y orgullosa de serlo”. Rosina Burgos (1935 – 2020).

“Tiene cosas; cosas muy de ti. Interés, nobleza”. Eugenio Huerta.

“Un valor no actuado, no es real; si no se actúa no existe; se convierte en una expresión hueca”. Ely (septiembre, 30 de 2020).

“Una madre para mil hijos y ningún hijo para una madre”. Rosina Burgos (1935 – 2020). Otra expresión: “Una madre es para cien hijos, pero cien hijos no son para una madre.”

“Vamos a tener que estudiar un poco de informática y mecánica, por las dudas, si se descompone la loca robótica”. Pura Sangre.

“Yo preguntaría lo contrario profe. ¿Por qué una mujer le abre las puertas a un hombre casado o con compromiso? Él siempre debe cumplir y ser “caballero”, pero ¿ella?” Brenda Fung.

Amor: “nivel de fluctuaciones asimétricas por debajo de lo normal”. Eduard Punset (1936 – 2019).

Así como un hombre hace cualquier cosa, hace todo. Alguna amiga.

Bares y cantinas: “allí se meten a rezar y resolver misterios gloriosos, luminosos y gozosos, a veces dolorosos”. Estudiantes de Cambio Climático (2016).

Sexo, alcohol y cigarros: testimonios de la vida estudiantil en tiempos de la cortina de hierro. Tertulia de Somos Latinos (2019).

“La primera impresión es la que cuenta”; ¡la última es inolvidable!

“A palabras incoherentes emitidas por órganos deficientes, trompas de Eustaquio en reposo”. A Xavier Sáenz Llorens (como decía tu padre).

Cualquiera de mis contemporáneos que no entienda que el hombre produce maldad, como una abeja produce miel, que debe estar ciego o mal de la cabeza. Sir William Gerald Golding (1911 – 1993).

El maltrato no tiene sexo ni edad. AFFIDO CONDIVISO

En la vida hay que tomar las decisiones correctas. Las malas decisiones traen consecuencias desastrosas. Popular.

“Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.” Tito Livio (59 BC – 17 AD).

Hasta para ser maleantes hay que ser inteligentes. Estos bichos, por su ambición, se vendieron solitos. Diomedes Bermúdez (PPS’73-2020).

Jinetes del Apocalipsis citadino: viernes, quincena y lluvia. Hoy sin lluvia, pero no se reducen los tranques. Con los dos primeros, colapsa. Estudiantes de Cambio Climático (octubre, 14 de 2016).

La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie. José Martí (1853 – 1895).

Las amantes, calladitas se ven más bonitas. MDP.

Muy ingenua se hace cuando piensa que, una historia contada por quien fue traicionada, le hará justicia a la amante. MDP.

No creas todo lo que piensas. Desconocido.

“Apología de la autosuficiencia, la represión de los sentimientos y la soledad como tres de las culpables del consumo abusivo del alcohol.” Verónica Palomo (2017)

No hay venganza más dulce que despojar de su vestuario suntuoso a dos almas infieles. Ni los mejores ropajes lograrán cubrir la desnudez de sus traiciones. MDP (2015).

No te compliques ni insistas con vivir vidas ajenas; no sufras ni te enfermes por querer cambiar a quien no quiere cambiar. No te enojes demasiado, no tomes venganza, y aprende a perdonar, o a liberarte para ser feliz. Mejor viaja liviano, respira profundo, y deja que la vida fluya. @johelconh tu coach

No te olvides nunca que, detrás de ti, hay alguien que te observa -desde la mirilla de su Sombra-, que te lee, que te sigue, que se entera porque le está prohibido olvidar. MDP (2015).

Patria no es el suelo que se pisa, si no el suelo que se labra. Diomedes Bermúdez (PPS’73 – 2020).

Patriaaa son taaantaaass cooosaaas bueeenaaas. Eracles Pilides (PPS’73 – 2020).

Rumor: “Espacio que hay entre la veracidad de lo que conocemos y el vacío que desconocemos”.

Se enamoraba hasta de la escoba. Rosina Burgos (1935 – 2020).

Soy yo, aquí estoy, me voy. David Alejandro (2019); 3 años.

Su boca es el campanario cuyo sonido reproduce, amplifica y multiplica su mano. Sus imágenes y mensajes invaden el espacio cibernético. MDP.

Todas las fiestas terrenales tienen que ver con las relaciones entre los tres astros: Sol, Luna y Tierra. Observación popular.

Y sin más, levantó vuelo y partió.

“Que no exista una buena razón para quedarse es una buena razón para marcharse”. Anónimo.

REFRANES

Dícese de aquellas expresiones que surgen de la experiencia; a través de su expresión, se puede explicar una acción o brindar un consejo. 

De aquellos polvos vienen estos lodos. Primera cita: Con esos poluos se fizieron esos lodos (según ALFRED LÓPEZ, desde mediados del siglo XV, en: ‘Refranes que dicen las viejas tras el fuego’ de Íñigo López de Mendoza y de la Vega, marqués de Santillana).

La venganza es un plato que se come frío. Así que: ¡salud!

Donde caben cuatro, cabe una más: ¡qué más da! La Húngara.

El año del moco, el año de la pera; el día del huevo…

¡El año de todas las frutas, y de las múltiples secreciones!

“Debe tener cuidado porque lo que le viene bajando no es consejo”. Algún amigo.

El primer amor jamás se olvida, pero que el segundo es el mejor. Popular.

“Entre blancos se entienden”, mi’ja. “La aseguradora propone y el diputado dispone pues amor con amor se paga y los dos ganan”. ¡Ay bendito! Del plato a la boca se cae la sopa; aquí los jodidos son los perricos y sus amos. Sakamoto (@FuManch3, en un tuit respecto al proyecto de ley sobre perros peligrosos”).

“Evitarás ofender a quien te ayuda pidiéndole más de lo que te da”. Dicho tailandés.

“Siempre hay un tiesto para una maceta”. También: “Nunca falta un tiesto para una maceta”.

Mucho dar, poco querer. Júpiter González (“según decía mi abuela”).

“¡Demonios repartiendo escapularios! ¡Esos comen santo y cagan diablo!” Dra. Namibia Correa J.: “frase célebre de mi abuela” (en un tuit).

“A las 2 de la madrugada, cuando el sol está en la cumbre, hay más pollas en los coños que sartenes en la lumbre”. Refranero popular.

“Al que le van a dar, le guardan”. Camilo Cruz (agosto, 15 de 2019).

“Aparta ese espíritu de la carne”. David (ACP).

“Chuzo en pollo de patio, aunque coma gusanos de la tierra, culebras, sapos y juegue en la laguna, será siempre más saludable”. Fernando Fernández (marzo, 20 de 2018).

“El mal del día es mejor que el bien de la noche”. Ertugrul, serie.

“El que compra moto, ¡cuidado! Recuerde que el pasajero va atrás”. Algún amigo.

Carácter y figura, hasta la sepultura. También: “Genio y figura, hasta la sepultura”. Popular.

“El que toca pantorrilla, agarra muslo”. Algún amigo.

“En peleas de marido y mujer nadie se debe meter”. Las mujeres perdonan con facilidad, incluso, los hombres; y después, el que se metió a favor o en contra, sale “golpeado”. MDP y mi abuela.

Todo pasa, después de una tormenta siempre sale el sol. Popular.

No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Popular (lo decía mi abuela desde que tuve uso de razón)

“Entre más oscura la noche, más brillantes las estrellas”. Osho (1931 – 1990). (“Cuanto más oscura es la noche, más brillantes son las estrellas”)

“Gente que va por la calle como pescado en nevera; con los ojos abiertos sin saber lo que está pasando”. Jorge Luis Diéguez.

“Lo que es para uno, es para uno”. Camilo Cruz (agosto, 15 de 2019).

“No es ningún muerto sin cabecera”. Abuela de Emanuel (“así decía mi abuela”).

“No hagas daño porque cuando la tortilla se vira, te puedes quemar”.

“Nos mean y pensamos que llueve”.

“Ojo al Cristo que es de plata”.

“Parece sapo en cerca: ancho pecho, culo estrecho”.

“Tequila con limón y sal. Si no se le quita, se le olvida”. Popular.

“Un payaso al que le quedó grande el circo”. Popular.

“Yo cuando digo: iguana, es porque ya le vi la cola”. Marietta Ng (2020).

Al perro huevero por más que le quemen el hocico, huevero se queda. Jorge Luis Diéguez (refranes de abuela y mamá).

Árbol que crece torcido jamás su rama endereza, porque se hace naturaleza el vicio con el que ha crecido. Digna Caballero.

Porque el macho avanza hasta donde la hembra le permite llegar. Popular.

¡Un buen pez dentro de su red! MDP.

“Si la tiene depilada, la tiene ocupada. El Monte no crece en vereda caminada”. Desconocida la combinación de las expresiones; numerosos memes y páginas en Internet. En muchas de ellas se referencia esta cita como de Salomón a los Efesios 8:43.

Donde el diablo guarda la manta. Un amigo boliviano, en Craiova, durante el año preparatorio. Una variante: “Donde el diablo perdió el zapato”. Popular.

El buen hombre prepara su trineo en verano. Refrán ruso.

El día del huevo. Cuando exista: cancelación de deudas. Y, desde hace algunos años, el huevo ya tiene su día de celebración (el Día Mundial de Huevo se celebra el segundo viernes de octubre).

El hombre se persigna después que cae el rayo. Ayax Murillo B.

Las opiniones son como el trasero; todos tienen uno. Original:  “Las opiniones son como los culos. Todos tenemos uno”. Clint Eastwood.

Muchas felicidades, aunque un poco atrasadas; ya sabes que todos los santos y cumpleaños tienen octava. Carmina Vara (octubre, 16 de 2020).

Para que lloren en mi casa, que lloren en la suya. Pachy (recordando las expresiones familiares, octubre 2020).

¡Agradezco, acepto! Valga el castigo a quien le toque. No quiero que sientas rabia con él. La vida dará la oportunidad de ubicar a cada uno donde les corresponde. MDP.

ANÉCDOTAS/HECHOS CURIOSOS

Dícese del “relato breve de un acontecimiento extraño, curioso o divertido, generalmente ocurrido a la persona que lo cuenta”.

—¡Yo lo ordené! Pónganme a mí presa, no a él. ¡No a Matagatos! ¿Quiere llevarse a alguien detenido? Ese patio está lleno de bichos; es un criadero de mosquitos. A usted no lo pican los mosquitos porque ellos no tienen su dirección; pero a mí sí, ¡yo soy su vecina! Historias de Matagato, “La Manada”. Limpieza del patio de “al lado”. Rosina Burgos (1935 – 2020).

—Rosina, ¿tú no piensas hacer nada? ¿No piensas hacer depresores? —Yo vine a hacer nada. ¡Vine a joder la paciencia! Con la edad que yo tengo, no le tengo miedo a nadie; ni peros para decir lo que me venga en gana; ni tengo porqué quedarme callada. Rosina Burgos (1935 – 2020).

La cabeza de un escritor tiene demasiados habitantes e innumerables historias ocurriendo simultáneamente. Un escándalo porfiado, bullicio constante que limita la prevalencia de unas sobre otras. ¿Cómo acallar esas voces en miras a visualizar una a la vez? ¡He allí el reto! MDP.

¡Qué complicado es nuestro idioma! Estamos en falta cuando agregamos “una ‘s’ al final de los verbos conjugados en segunda persona singular del Pretérito perfecto simple del modo indicativo. ¡Qué felices seríamos si nuestro único problema fuese eliminar la ‘s’ al final de los verbos conjugados en segunda persona singular del Pretérito perfecto simple del modo indicativo! Enero, 25 de 2019.

En sus venas corría sangre de negra jamaiquina, cholo coclesano, negro colombiano y mapuche del sur. Tenía de dónde escoger para llenarse la boca de orgullo ancestral. Su genética estaba definida por las leyes de Mendel, sin poder escoger lo que era ni lo que transmitió. MDP (2015).

“El ‘Homo eructus’ vivía en las tabernas”. En: 20 disparates de alumnos españoles de Secundaria.

¿Cómo describir el momento? ¡A través de las emociones! Entonces: deliciosa sensación de embriaguez ante el amor, la felicidad, la mirada astuta de los gatos, el compromiso por alimentarlos, al menos 2 veces cada día. MDP.

Descubres que te has remontado a ti misma cuando puedes mirar directo a los ojos al pasado, desde tu plataforma del presente; aspirar profundo, saborear el aire, y sin temor alguno, sonreír al futuro. MDP.

“Hablando de Adam Smith, la mano invisible y el libre mercado, un estudiante me escribió: Los liberales pensaban que había una “mano peluda” que balanceaba el mercado”. Estudiantes de maestría. Anécdota de profesor con 25 años de experiencia docente.

“Mientras no lleve mantenimiento ni plan social, ¡felices los 4! Jajaja, me parece que este mundo se fue al carajoooo, ¡pobres mis hijos! Ante tal amenaza convocó a toda la humanidad, en especial a los hombres, a destruir toda máquina robótica. La guerra ha comenzado”. Comentario en algún mensaje de redes sociales. 17 de junio de 2019.

A un lado quedaron consejos y previsiones del oráculo materno; su experiencia de vida.

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La explicación dada en este meme ha sido declarada como “falsa”. Las fotografías corresponden a una cachorra de león asiático jugando con su padre en un zoológico de Holanda; no tiene alguna relación con el apareamiento. La verdad sobre el apareamiento: «Se requiere una gran cantidad de apareamientos antes de que una hembra pueda ser fertilizada con éxito. Por lo tanto, los apareamientos ocurren a intervalos frecuentes», “pudiendo llegar hasta 50 diarios”. Al retirar “el pene, los leones descansan (eso no ha cambiado tanto en los machos humanos) y vuelven a la carga, pasado un periodo refractario suficiente”. “Cuando una leona asiática suele ser desatendida durante el celo por un león, en lugar de morder los testículos, como señalan las publicaciones virales, un estudio indica que «las hembras se aparean con dos o más machos alternativamente»”. https://canal1.com.co/entretenimiento/virales/como-exigen-sexo-las-leonas-al-macho-explicacion/

El fuego abrasará a quien hoy tomará su lugar, la que no estaba destinada a quemarse. “Esa”: ¡la reemplazará! MDP.

Esas debilidades, prima, se mantuvieron en el mismo lado, de cuando volvía.

Estamos hablando por teléfono, y bla, bla, bla… de repente me dice: —“Me cansé de hablar contigo”, y me cierra el teléfono. No me pongo brava, porque yo hago lo mismo. Rosina Burgos (1935 – 2020).

Estoy cansada; el cuerpo duele mientras el alma llora. MDP.

La “Banda” del Cuerpo de Voluntarias del Hospital del Niño: a Rosina Burgos (abril, 15 de 2017): —¡Usted es una bochinchosa! —“A mucho orgullo y viene de familia; de generación en generación”, fue su respuesta.

Me encanta lo que aún queda de nuestra ciudad colonial, sus conceptos, sus historias y sus tiempos. La ciudad que hemos ido destruyendo ante la mirada pasiva y hasta impávida de muchos, la prevalencia de los intereses del “mercado” y de empresarios, y la soberbia de quienes nos han gobernado. Transcrito de algún mensaje en vídeo (febrero, 24 de 2019).

En Natá de Los Caballeros (Coclé), el primo de un conocido muere en sábado de Carnaval. Se decide hacer un “Muerto Shower”: todos en el pueblo tienen que ir para la cantina.

Piezas sueltas que, al unirlas, cual rompecabezas, muestran imágenes y construyen historias. MDP.

La de mayor edad, la más oscura, la poco cercana, la menos agraciada. Una mosca en un panal de abejas tratando de encajar. MDP (2015).

En un puesto de ventas de fajas abdominales, un varón jubilado escucha la demostración e interrumpe: ¿Hay para hombres como yo, con tantos músculos en reposo?, señalando su abultado abdomen. Agrega: ¡mi esposa trabaja, no tengo empleada y mi vecina tiene marido! Fui testigo (ocurrió en PriceSmart).

Un grupo de un curso universitario escribió: barniario. El profesor le preguntó qué era eso: —“El sitio donde venden cerveza en la playa”, respondió.

Algunos nombres y mensajes llamativos para productos, locales o actividades 

Bungaló Suites. Un lugar mágico para tus momentos de placer.

Cererales (cereal). Víctor Enrique (2016); 4 años.

Abecediento o adescediento (sobre palabras que se escriben con A). David Alejandro (2020); 4 años.

“Tigurón”. Mis hijos y nietos, de pequeños.

“Clausuran local por vender pollos clandestinos”.

Hostal “El Polvorete”.

Estadero La Mona.

La Leona: experta en brujería pélvica.

Hot Motel, 24 horas abierto.

Hotel Lindo Amanecer.

Hotel Los Recuerdos, Zona Húmeda.

Hotel Sister Moon.

Vendo pescado barato.

Vendo pescao vivo.

UN PIROPO

“Quisiera ser una lágrima tuya para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tu boca”. Federico Zúñiga (octubre, 16 de 2020), leído en una pared en el viejo San José (Costa Rica).

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A nuestros ancestros, en el Día de los Muertos

Morir es ponerse en paz con uno mismo y permitir a lo demás también alcanzar esa paz.

Cada año nos planteamos qué decir y qué hacer llegado el Día de Muertos (México) o las celebraciones católicas del Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Hay múltiples hipótesis que buscan explicar el origen de esta tradición, implantada y documentada en numerosas culturas.

En lo personal, me gusta la del origen Celta, y por ella me decanto. Esta nos dice que para los Celtas la noche del 31 de octubre representaba el último día del año, pues era el último día de la cosecha, lo cual era motivo de celebración.

También, los celtas creían que en esta noche el velo entre el mundo de los vivos y los muertos era tan delgado que los muertos podían visitar a los vivos. Por ello, en las casas se ponían velas para guiar a los ancestros y difuntos durante esa visita, y se les preparaba una mesa con comida especial que se mantenía durante toda la noche.

En el poblado se hacían fogatas enormes para la celebración nocturna y la gente se disfrazaba para ahuyentar a los malos espíritus o los espíritus que no eran los deseados, fuesen de ancestros o familiares. Cuánto más tenebroso el disfraz, mejor.

La festividad tiene el nombre de Samhain, y se sustenta que ha dado paso a celebraciones actuales, tales como Halloween (satanizada por muchos desconociendo su origen) y el día de Todos Los Santos.

Soy convencida, como he referido en ocasiones anteriores, que quienes nos antecedieron no mueren el día que su espíritu trasciende a otra dimensión y su cuerpo deja de existir en este espacio terrenal. Ellos se transforman (la materia no se crea ni se destruye, la energía, tampoco); ellos, al igual que nosotros, son “Polvo de Estrellas“. Nuestros ancestros mueren o desaparecen cuando los olvidamos.

La inmortalidad existe y se manifiesta a través del paso ininterrumpido de genes de una generación a otra. Se expresa en esa mezcla perfecta entre progenitores que dan origen a nuevos individuos, que siendo sus descendientes mantienen la singularidad y magnifican su diversidad.

Somos el resultado de un pase de genes transgeneracionales. Somos el producto de una recombinación genética de la mejor dotación de nuestros ancestros. Somos el presente de muchos pasados.

Quiero, en este día y para celebrarlo, agradecer a mis ancestros por el ser humano que soy; por mis hijos y los hijos de mis hijos. Por iluminar los caminos por los cuales transitamos. Por la seguridad que imprimen a nuestro andar. Ellos nos acompañan, nos guían y cuidan; y siempre nos protegen.

Reconozco y acepto que los espíritus de mis seres queridos -que han trascendido- permanecen junto a mí; ellos están dentro de mis moléculas de ADN. Sus historias de vida también están allí, codificadas, al igual que las de aquellos que les antecedieron. Ellos están conmigo porque los siento y descubro en mis vibraciones. Soy la suma de vivencias anteriores inscritas en sus genes y transmitidas a través de infinitas generaciones.

¿Cómo decirles adiós si siguen estando en mí; si habitan conmigo esta casa material -llamada cuerpo- en la cual mi vida se expresa? Me dieron la vida y, aunque en diferentes momentos abandonaron el cuerpo físico que los contuvo, ellos nunca han dejado de estar conmigo. En mis palpitaciones, sentimientos, emociones, pensamientos, palabras y acciones. Su legado es imperecedero y trasciende cualquier espacio y tiempo.

Mis hijos y nietos, familiares, amigos, compañeros, colegas y estudiantes coexisten junto a los espíritus de mis ancestros e impulsan mis sueños, metas y nuevos emprendimientos; forman parte de la vida que agradezco y amo. Esa que cada día me ofrece retos, hechos por descubrir y nuevos conocimientos por adquirir.

Quiero, finalmente, hacer mío un mensaje que el 1 de noviembre de 2018, Anabel Chen Molina (https://www.facebook.com/anabel.chen.9), compartió en su portal de Facebook, desde una fuente anónima -en México- bajo el título de “Mi ofrenda“.

“Para este día de muertos, a diferencia de años anteriores, tengo flores en el altar, velas y alimentos que serán para los vivos; porque no tengo muertos en la familia; solo tengo personas que se han ido, pero que siguen aquí, conmigo, en mi formación y recuerdos.

Las banderas picadas, el incienso y las calaveras de azúcar, amaranto y chocolate, serán festejo por haber conocido personas valiosas y significativas que se adelantaron con DIOS. Disfrutaré comiendo tamales y pan de muerto, degustando cada experiencia de vida compartida y engrandecedora.

Para estos días no tengo lágrimas, tengo agradecimientos; no hay tristezas, solo homenaje a gente hermosa que ha brillado y trasciende. Si algo yace en mis sepulcros familiares son evidencias de quienes aún dan vida a mi vida con su legado.

No usaré estos días para meditar sobre la muerte, agradeceré la oportunidad de la vida. En mi casa todos son bienvenidos, incluso los recuerdos de las personas que ya no están físicamente.

Para este día de muertos no me disfrazaré, no adornaré la casa con motivos fúnebres, abriré mis cortinas para la entrada del sol y la llegada de bendiciones que acaricien mi vida y las de mi familia.

Para este día de muertos no rezaré, hablaré directamente con DIOS en una oración para pedirle por los vivos, los que físicamente están y por los que habitan mi memoria.

Para este día y para el resto de mis días, pensaré en la muerte para valorar la vida. Mi ofrenda será trabajar por ser mejor y ayudar a otros a valorar su propia vida; mi incienso, una sonrisa sincera y mis palabras de aliento para los caídos.

Para este día de muertos abrazaré aquellos que tienen muerta la esperanza, que han perdido la paz o se les murió la fe; para quienes están cansados y solo sobreviven a la desolación.

Para este día tengo tantas gracias que dar, un réquiem a mi tristeza y un epitafio en mi puerta que diga: “Aquí yace y vive una persona que no quiere morir en vida, quien se resignifica a través de las pérdidas y es resiliente ante las adversidades.

Anónimo (reeditado)
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Demencial

Atrás quedaron el camino y el viejo puente sobre el río Bulabá; múltiples fotos de apuntalamiento y, del amanecer, una lágrima necia brotando del ojo extraviado de lánguido mirar.

Aquellas dos llantas ponchadas a la vez y una doña caída en confusión, que en Antón cultivaba bonsáis. Los domingos dejándolo dormir con miras a una buena semana tener; las listas de compras; el vacío en el armario; la congoja y el dolor.

Un nuevo lance, la estocada, la solicitud de un libro de caligrafía -con dirección en Vancouver- de propiedades terapéuticas contra el abandono y la depresión. Manipulación y querellas; el tete a tete con Einstein; plastilinas y revistas; calcetines como títeres; la oreja de Van Gogh.

La tertulia en las mañanas con sendas y humeantes tazas de café. La cohorte, la manada, lanzallamas, cierra filas, poco importa, no hay por qué. Los chiquillos nunca cuentan, la complicidad los hizo víctimas sin un antes ni un después.

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Esta noche: ¡toca!

Esta noche, en estos momentos y en esta casa: ¡toca!

_ ¿Toca? ¿Toca, qué?

– ¡Toca!

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Derechos de antigüedad

La antigüedad tiene un grado:

—¡Yo era antes que ella! ¡Es que no hay delito! Eso ya lo hemos hecho antes; además yo estuve primero.

Primera regla:

—Negarlo aunque sea axiomático, por más que exista la evidencia. Es ella/él quien se ha metido aquí.

—¡No me han dejado terminar!

—¡Objeción!

—¡Concedida!

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